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El 21 de diciembre está marcado en el calendario maya como el término de una era; sin embargo, eso ha sido interpretado por algunos como el día en que terminará el mundo. Previendo eso, la empresa inmobiliaria de Larry Hall (conocido como el búnkero) creó el Survival Condo, un lujoso búnker que permitirá a sus habitantes sobrevivir a catástrofes naturales y ataques nucleares.
A pesar de que no es la única constructora que ofrece ese servicio, éste refugio contra el apocalipsis cuenta con alberca cubierta, spa, gimnasio, cine, biblioteca y salón de clases... a 70 metros bajo tierra.
Ubicado en un lugar apartado en el estado de Kansas, Estados Unidos, el complejo está prácticamente vendido, sólo queda disponible un piso, de los siete que componen la construcción.
El motivo: el miedo. “El miedo siempre es negocio”, comenta a La Razón Iván Barreiro, director responsable de Obra del Tecnológico de Monterrey.
El especialista en construcción afirma que este boom inmobiliario va de la mano con la mercadotecnia y que “ha tenido un repunte muy importante para que con base en ello se abran otras puertas para la cuestión inmobiliaria”.
Con el anuncio del fin del mundo maya mucha gente de negocios tuvo a bien reciclar edificaciones militares, señala. El lugar en el que está el Survivor Condo es un silo Atlas F, construido en 1960, que originalmente tuvo un costo de 15 mil millones de dólares.
“Desde el punto de vista mercadológi co han encontrado nichos que tienen una necesidad específica que tiene que ver con casa-hogar y seguridad, pero también con la autorealización porque ofrecen un lugar exclusivo que los tendrá a salvo de cualquier catástrofe nuclear o natural, hasta que pase la crisis”, comenta.
Las edificaciones que se convirtieron elefantes blancos y quedaron en desuso y abandono tienen una nueva utilidad después de que la Secretaría de Defensa de EU vendió a constructoras estos silos consideradas “unas de las más fuertes estructuras construidas por el hombre”.
La proximidad del fin del mundo provoca una ola de inquietud ante los tiempos que se avecinan, ya antes se había profetizando el fin del mundo. El más conocido de los profetas modernos es Nostradamus, que en 1555, predecía el fin del mundo.
Survival Condo enlista en su página de Internet (www.survivorcondo.com) los motivos para adquirir una vivienda en el búnker: tornados, huracanes, terremotos, sequías, inundaciones y erupciones volcánicas, así como un atentado terrorista o, incluso, la absorción de la Tierra por un agujero negro.
Un lugar en el condominio, valuado en cerca de 16 millones de dólares, es de mil y dos mil millones de dólares. Los primeros tienen capacidad para entre tres y cinco personas y los segundos de seis a 10. Cada departamento está diseñado para que sus habitantes sobrevivan hasta cinco años. Se abastece de electricidad generada por paneles solares y un molino de viento.
OFERTA CRECIENTE. El Survivor Condo no es la única construcción que ofrece un lugar para sobrevivir al fin del mundo. En la localidad de Xul, Yucatán, se construyó un conjunto habitacional llamado Las Águilas, creado por italianos nacionalizados mexicanos que en 800 hectáreas tienen una miniciudad con lo indispensable para vivir.
Son poco más o menos 800 hectáreas de tierra en la que se levantan, independientes del mundo, decenas de casas, bodegas y centros de reunión, que albergarán a aproximadamente 1,400 personas..
También la empresa californiana Vivos, del empresario Robert Vicino ofrece “una red de refugios subterráneos para sobrevivir a futuras catástrofes”.
Vivos tiene ya cinco búnkers con capacidad para 200 personas cada uno y aunque muchos han cuestionado su proyecto asegura que “Vivos no se trata de 2012, es una solución a largo plazo para la supervivencia comunitaria sea que se necesite en 2012, 2029 —cuando el asteroide Apophis se acerque a la Tierra— o más adelante”.
También el Grupo de Supervivencia de España 2012 (GSE) construyó búnkers en diferentes puntos de su territorio para protegerse del fin del mundo.

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