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La estrella humeante

Renato Sales H.

 

Hace unos meses, en agosto de este 2012 que concluye, fin de la cuenta larga de los mayas, Gabriel Escalante Castillo, Enzia Verduchi, Álvaro Abreu Bolio y quien esto escribe, presentamos La Estrella humeante. La versión de José Emilio Pacheco de Los Cantares de Dzitbalché (Campeche): “El libro de las danzas de los hombres antiguos, que era costumbre hacer acá en los pueblos cuando aún no llegaban los blancos”.

Con este título, que rezuma nostalgia, se conocía lo que ahora llamamos el libro de Los Cantares de Dzitbalché. Hojas sueltas halladas en 1942, copias de las copias manuscritas en las que el recopilador pide a sus hermanos que escriban en maya el nombre de las cosas para que no se olviden. Escrito por el señor Ah Ban, bisnieto del gran Ah Pulen, en Dzitbalché, en 1440.

Dice Álvaro Abreu que “José Emilio Pacheco se aproxima a estos poemas pensando en los mayas, en su cultura, que es la auténtica cultura madre mesoamericana” y lo cita: “frente a la duración del mundo maya nuestra vida equivale a una milésima de segundo. El pasado no es menos misterioso que el porvenir. Todo se va. Queda la memoria, la palabra, la estrella humeante”.

El libro, los libros, son además objetos de arte. La estrella humeante es un ejemplar de arte. La obra del pintor Damíán Valencia se derrama en el couché de 150 gramos: la portada y las guardas. Lo dice Vargas Llosa en su último texto al referirse a un artículo de Jorge Volpi: “…para muchos lectores, leer es una operación que además de informarse del contenido de las palabras, significa también, y acaso sobre todo, gozar, paladear aquella belleza que, al igual que los sonidos es una hermosa sinfonía, los colores de un cuadro insólito o las ideas de una aguda argumentación, despiden las palabras unidas a su soporte material. Para este tipo de lectores leer es, al mismo tiempo que una operación intelectual, un ejercicio físico, algo que, como dice muy bien Molina Foix añade al acto de leer un componente sensual y sentimental infalible. El tacto y la inmanencia de los libros son, para el amateur, variaciones del erotismo del cuerpo trabajado y manoseado, una manera de amar”.

Hace unos pocos meses, cerca de Izamal, en luna nueva, veíamos Taissia y yo la noche sin iluminación eléctrica. Impresionante, la noche pura y tachonada de astros que vieron nuestros mayas. Vimos, súbitamente, una estrella fugaz: “Sobre el verde de los árboles muere la Luna/. En cambio la hermosa estrella humea/ Dicha del día de fiesta en nuestro pueblo/ Un nuevo Sol llega a iluminar a todos los que vivimos en nuestro pueblo”.

Las huellas de nuestros mayas están en su lengua viva, en nuestra cultura. Lo dice bien Fernando Ortega Bernés: “Una de las razones de esta obra es la oportunidad que nos brinda para celebrar la enorme riqueza de la tradición maya de Campeche”.

La poesía de nuestros mayas se lee en la aproximación de José Emilio Pacheco profundamente respetuosa del orden del mundo natural, cielo, tierra, mortales e inmortales se vinculan. En los cantos se desvela el mundo, la noche, el sonoro caracol y diría Ramón López Velarde: “la estola de violetas en los hombros del alba, el cíngulo morado de los atardeceres, los astros y el perímetro jovial de las mujeres”.

El “Cantar III” da cuenta de la cosmovisión maya fundada en el respeto por las cosas elementales:

“Se levanta la Luna sobre el bosque/ Brilla inmóvil en medio de los cielos para alumbrar la tierra/ El aire dulcemente trae el perfume./ La Luna ha llegado a la mitad del cielo/ Sobre todas las cosas resplandece su luz/Ya estamos en lo más hondo del bosque/ nadie verá que hemos venido/ Traemos flores y copal y caña,/ el polvo de calcita, la concha de tortuga,/ el hilo de algodón, los hilados, la jícara/ el pavo, las sandalias, la pesa, el pedernal/ Todo tan nuevo/ como las bandas que atan los cabellos para adornarlos con nenúfares/ Todo tan nuevo/ como el sonoro caracol y la maestra/ que nos adiestrará en la ceremonia/ Ya estamos en lo más hondo del bosque, a orillas del cenote/ Esperamos que surja entre los árboles la hermosa estrella humeante/”.

rensal63@hotmail.com

 


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fecha 29 de diciembre de 2012 00:36
ultima modificacion Ultima modificación: 20:23
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