Director General: Rubén Cortés Fernández
Diario La Razón
Búsqueda avanzada »
Viernes 31 de Octubre | 10:16 am
Facebook Twitter RSS Youtube
 
Un Tigre de Bengala

La imagen recurrente del animal en la novela sirve para imaginar los abatimientos que angustian a un ex combatiente del ejército cubano; refleja las secuelas de un participante de un conflicto bélico

 

La piedad se refugia en los mohines de un hombre que dormita escuchando estrépitos en la noche interminable del desamparo. Cuando la vida es una carga amodorrada, suscrita por un pasado de aguaceros imprevistos, quizás sea mejor abandonarla. “Clemencia es una palabra que se usa poco. La noche anterior el soldado había vuelto a soñar con un tigre de Bengala y se levantó de un salto, con un sabor a carne podrida en la boca. Escupió sangre”: inicio de la crónica venturosa del soldado Beto Milanés: un tigre de Bengala lo acosa con su hambre carnicera. Un tigre con sed. Un tigre acechando siempre. El soldado está aturdido por las reverberaciones del sueño con el tigre. El soldado sabe que el miedo es una camisa de fuerza.

Un tigre de Bengala: imagen recurrente que Eliseo Alberto sorteó en la novela Caracol Beach para imaginar las remembranzas: abatimientos que angustian a Beto Milanés: ex combatiente del ejército cubano en la guerra de Angola, único sobreviviente de una emboscada. Ahora vive en la Florida, refugiado como velador en el deshuesadero de coches de Caracol Beach.

Milanés quiere morir: ha intentado suicidarse y, ante su fracaso, decide —un sábado del mes de junio— salir a buscar a algún loco que lo ejecute: el combatiente ya se había enfrentado al tigre de Bengala que ahora lo asedia: “La primera vez que se enfrentó al tigre fue aquella tarde que perdió la razón en Ibonda de Akú”. El autor de Informe contra mí mismo (1997) se sumerge con desbordado imaginario en uno de los asuntos más infaustos de la historia político-militar de Cuba: la participación de su ejército en la Guerra Civil de Angola (1975 - 2002).

Milanés es una de las metonimias más convincentes de la secuela que dejó en muchos militares cubanos ese cruento conflicto. El tigre de Bengala se avizora en la memoria de Beto Milanés. Se hace presencia. En el pasado la lluvia. “La lluvia nos persigue como una brujería”.

A pocos kilómetros del árido escenario en el que mora el soldado, se celebra la graduación de los estudiantes de enseñanza media del prestigioso Instituto Emerson. Martin Lowell, tras fumar marihuana por primera vez y considerar la posibilidad real de conquistar a Laura Fontanet (la porrista más apetecida de toda la comunidad estudiantil), decide realizar su primer acto real de intrepidez: ofrece su casa de Caracol Beach para continuar el festejo. Lowell logra la aprobación del atleta más popular del instituto, y un beso de su adorada Laura. Beto Milanés y Lowell se empalman. Eliseo Alberto edifica una azorada traslación dramática: el ex militar se mira en el espejo del tiempo y el tigre de Bengala aguarda. El muchacho enamorado se enfrenta a un dilema en el que se le va la vida.

Cabalgata de criaturas en una serie de sucesos y circunstancias de procelosa configuración: el soldado tiene grabado un tatuaje con el nombre de todos los hombres que asegura haber matado: el tigre observa. Gigi Col, una prostituta mexicana que ha comenzado su faena se cruza con Milanés. Langston Fischer, un viejo farmacéutico que ha salido a caminar con su perro, huele la desgracia en la mirada desquiciada del soldado cubano.

Un comisario de la policía local se enfrenta al decreto de su hijo Nelson, quien ha decidido llamarse Mandy: un travesti experto en artes marciales. El espíritu de un pianista vuela desesperado tratando de amparar a su hija. Alguien conversa con la mujer más linda del mundo. Tabaleos delirantes de los tambores Orishas. El mar azul brama. El tigre de Bengala está sediento.

Quizás, en estas encrucijadas está el gran mérito de Caracol Beach: ya en La eternidad por fin comienza un lunes (1992) Eliseo Alberto había mostrado una comparsa de personajes extravagantes que se transponen en una misma cartografía y coinciden en sus desalientos.

Caracol Beach, fábula desgarradora: escalada de contingencias eufóricas como pretexto para describir situaciones de profundo sentido humano. Un machete abre camino en la maleza: el tigre bufa. Beto Milanés va a morir: el tiempo cubre su paranoia; el perdón se arrebuja en las alucinaciones: Un segundo basta para conocer a un hombre camino al infierno.


El Escritor

  • Nombre:
  • Eliseo Alberto de Diego García Marruz
  • Nació: 10 de sep-tiembre de 1951
  • Lugar: Arroyo Naranjo, Cuba
  • Género:
  • »Narrativa, poesía, textos periodísticos, infantil
  • Premios:
  • »Alfaguara de
  • Novela, 1998
  • »La Edad de Oro, 1980
  • »Nacional de la Crítica, 1983
  • »Gabino Palma, 1997

“Hay más vivencias que literatura, las mías y las de mis amigos. Soy un escritor que cuenta la vida de sus amigos como si fuese propia. Es una novela sobre cubanos, sobre las balas perdidas”
“A mí me gusta decir, y estoy dispuesto a demostrarlo, que nadie ama más a Cuba que yo. La pueden amar como yo muchos, millones, no digo que no, pero más no, más no”

Eliseo Alberto

 


Noticias Destacadas
Anterior Siguiente

fecha 18 de mayo de 2013 01:46
ultima modificacion Ultima modificación: 20:18
autor Por: Carlos Olivares Baró
 
Versión imprimir
 
Todo sobre este tema
 
 Un Tigre de Bengala

Foto Ernesto Lozano/2008

 
 
 
 
Secciones
 
website security
Acerca de La Razón
 
Complementario
 
 
Facebook Facebook Twitter Twitter RSS RSS Youtube Youtube
 
La Razón © Todos los derechos reservados 2014
Powered by Web Comunicaciones