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Cabañas-JJ: caso cerrado

Rubén Cortés

 

Los rodeos del caso Cabañas demuestran que se quedará como está, salvo que un milagro de la investigación policial arroje lo que en verdad sucedió en el baño de hombres del Bar Bar el amanecer del 25 de enero.

Destaca la banalización del hecho de que un narco poderoso (como todo indica que es el JJ) asumiera el riesgo de meterle personalmente un tiro al mejor futbolista de la liga local, pudiendo mandar a uno de sus 12 matones.

Ya ni siquiera Nacho Coronel o el JL, sicarios preferidos de El Chapo y Carrillo Fuentes, cortan cartucho: para eso contratan y subcontratan (ver la nota principal de hoy en La Razón).

Esa trivialización del caso avisa que (como los de Paco Stanley, Luis Alfonso Belmar y los hermanos Gutiérrez Moreno) será congelado, tanto en la tendencia que debería aclarar la participación de Cabañas en el incidente (aun siendo la víctima) como la del agresor.

Veamos, por su orden, los ángulos del lado Cabañas:

1- La pesquisa habría esbozado que el goleador se negaba a pagar una deuda porque su acreedor había muerto, otras personas insistían en cobrarle, él en resistirse y lo balearon.

2- Primero, el testigo estrella (el afanador del baño) no vio ni oyó nada, al estar ocupado limpiando un vómito.

3- Primera versión: el JJ le disparó a Cabañas porque su cuñado miró a una teibolera que lo acompañaba.

4- Segunda versión: el JJ disparó porque el América no ganaba.

5- El afanador recordó luego haber escuchado un “hey, cabrón” y un tiro.

6- El afanador tuvo un rapto de buena memoria: el propio Cabañas se puso el cañón en la frente gritando “jálale”. El JJ disparó, su acompañante entró y el JJ dijo: “Ya vámonos, guey”.

7- Informe médico: Cabañas empezó a hablar… en guaraní.

8- Dictamen médico: Cabañas ya camina, pero no recordará nunca el incidente y ya se lo informó a la PGJDF. Sí recuerda que es futbolista y jugará el Mundial.

Veamos la línea del JJ:

1- Se llamaba Jesús N y era sólo un cliente VIP del Bar Bar.

2- Se nombraba José Jorge Balderas Garza y era empresario. Una ex participante de realitys shows dio otro nombre: Jorge Díaz Treviño.

3- Tenía 12 escoltas, 10 coches, cuatro casas y siete identidades. La CNBV congeló cinco cuentas a nombre de “Maximiliano Peralta Sáez”.

4- Paolo Alcántara, policía del Edomex, le daba las licencias de armas.

5- Según la PGDF, su acompañante del bar era Eduardo García Alanís, pero se equivocó: éste está preso.

6- El viernes 29 de enero lo capturaron en Cancún, Sonora y en Monterrey: todo falso.

En medio de esta maraña, queda claro que el caso difícilmente tendrá solución.

Además, una de las líneas de investigación es contundente:

El JJ escapó, un par de horas después de balear a Cabañas, en un jet que tenía aparcado en el aeropuerto de Toluca.

ruben.cortes@razon.com.mx

fdm

 


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fecha 3 de febrero de 2010 03:01
ultima modificacion Ultima modificación: 00:43
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