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La mala noticia del domingo fue que la guerra sucia funcionó y funcionó muy bien. PAN-PRD ganaron en buena medida en Oaxaca, Puebla y Sinaloa por divulgar grabaciones ilegales y documentos protegidos por el secreto bancario.
Parte del electorado que decidió su voto tras conocer las grabaciones, se comportó igual al target que abarata los noticieros de tele al garantizarles altos niveles de rating con su preferencia por el chisme y la nota roja.
El PRI perdió decenas de puntos de ventaja en Oaxaca, después de la grabación en que el presidente del IEE, José Luis Echeverría, recordaba al gobernador Ulises Ruiz “un pendientito” que no le ha enviado.
Ruiz también fue espiado en conversación con Raúl Castellanos, vocero del candidato priista Eviel Pérez: aquel dice que deben cerrar el canal 9 porque el aliancista Gabino Cué “está en pantalla y hay que pararlo”.
En otra plática, grabada en 1999, el gobernador priista de Puebla, Mario Marín conversa, en su época de alcalde de la capital del estado, con una supuesta novia de 17 años.
PAN-PRD difundió en Sinaloa datos que sólo tiene el gobierno federal sobre un presunto fraude fiscal del candidato priista, Jesús Vizcarra, por 297 millones de pesos en una empresa suya, Sukarne, S.A. de C.V.
En Veracruz, donde el PRI venció al PAN por 100 mil votos, grabaron llamadas del gobernador priista Fidel Herrera, en las que presuntamente desvía recursos públicos para candidatos del PRI.
Lo escuchado es detestable y exhibe la baja catadura moral de los parlantes. Pero en México es ilegal intervenir llamadas telefónicas sin orden judicial: el Código Penal y la Ley de Vías Generales de Comunicación lo sancionan con penas de seis a 12 años de prisión.
De ahí lo nefasto de que el espionaje telefónico haya producido votos: ello entraña un peligro inquietante, pues a toda guerra sucia sigue la eliminación física o mediática, porque no ve adversarios políticos, sino enemigos a muerte.
Se conoce en sociología como “pánico moral” y consiste en campañas de odio y de miedo a través de de redes sociales, filtraciones a los medios, de medias verdades y medias mentiras.
Y el domingo abrió la puerta de los excrementos al 2012. El gobernador priista de Coahuila, Humberto Moreira, ya advirtió que “yo sé de relaciones que tienen ellos con mujeres y hombres, y hombres y hombres; nada más se meten conmigo, me los surto”.
Por lo pronto, en internet circula un video en el que Gabino Cué le pide “apoyo” al empresario Carlos Ahumada, el mismo que, según videos ilegales, el 21 de abril de 2003 sobornó con 40 mil dólares al operador político de AMLO, René Bejarano.
El ventilador sigue prendido y hay basura pa’ aventar pa’ arriba.
ruben.cortes@razon.com.mx
Twitter: @ruben_cortes
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