Director General: Rubén Cortés Fernández
Diario La Razón
Búsqueda avanzada »
Jueves 18 de Sep. | 12:42 pm
Facebook Twitter RSS Youtube
 
¡Agua mi niño!

La Villa De Sarria, una de las cantinas de estilo español que se resiste a desaparecer

 

Por Héctor León

todocultura@prodigy.net.mx

La cantina La Villa de Sarria es una de las más antiguas de la colonia Roma; se encuentra en la calle Monterrey número 254, esquina Campeche, frente al mercado de Medellín. Tal vez es la cantina más noble del género ya que siempre hay botana, un amigo con quien platicar y, si no, están los parroquianos, quienes como sacerdotes atienden desde el diván del sicoanalista borracho: ahí están Juanito, Erick, El tío Pepe, Alex, el Puma y su dueño Martín.

Ante la dificultad de los horarios del Mundial de Sudáfrica, la cantina armó sus desayunos cantineros: tacos de papa, pescado, haba, verdolagas, fabada picosa, paella, carne tártara, caracoles al adobo, sopa de habas con sardinas, caldo tlalpeño y un sin fin de botana hecha al ardiente calor del mundial por sus bárbaros cocineros.

El cantinero grita por cada trago que sirve: ¡Agua mi niño! Este eslogan fue inmortalizado por Alejandro Lora y surgió aquí, en los 70. Para los partidos del Mundial lo más selecto de su clientela —o sea escritores, periodistas, mercaderes, vagos, uno que otro empleado de banco, un poco de todo— se han dado cita para degustar la tradición botanera exquisita, con sus salsas de habanero, o sea, crema de puro chile sólo para valientes.

Para el partido de España-Alemania, en los cuartos de final, llegó la plana mayor de los vagos españoles que viven en la colonia, con una suculenta botana dispuesta de paella a la Villa de Sarria, que fue hecha en plena calle de Monterrey (por que el local es muy pequeño) con paellera y hornilla, ante la expectación de los transeúntes que pudieron ver cómo salían y entraban los platillos por la ventanilla de la cantina y sus tradicionales puertas móviles de cantina.

La iglesia. La famosa cantina ha recibido a buena parte de las personalidades de la cultura de estos lares; entre los que se conoce a La Villa de Sarria como La Iglesia: “Vamos a La Iglesia y nos vemos en la Iglesia, con la familia”, se dice en corto entre los asiduos cuando se menta al iconoclasta antro de la buena bebida y mejor botana.

Su cerveza de barril y sus bebidas preparadas son únicas. Ante la pérdida de cantinas tradicionales, La Villa de Sarria —en sus apenas siete por tres metros, su rockola con la mejor música de los tiempos que corren—, vive en el limbo entre un Distrito Federal que ya no existe y un barrio de México que se esfuerza por hacer perdurar los valores de la cantina tradicional: el centro de convivencia.

El rincón de La Roma

En su breve espacio, dispone de tres televisores donde siempre hay futbol, el verdadero opio de los bebedores. Su barra es un verdadero altar de triunfos y trofeos; cada comensal ha dejado algo en ese altar: una foto, un milagrito, un trofeo digno de la mejor derrota sufrida por la vida. Y tiene su virgen, una impactante pintura de una mujer vista en perspectiva totalmente desnuda, muy desnuda, demasiado bella y morena: una virgen real.

¡Que viva la fabada picosa y la paella con habanero! Pues en este rincón se celebró en grande y todos apretujados, derramando la cerveza al comensal, comiendo del plato del amigo, llorando con el habanero brutal y, todos, en el grito gutural mundialero en espera de la histórica cita con la final, sí señor: ¡Agua mi niño!

 


Noticias Destacadas
Anterior Siguiente

fecha 10 de julio de 2010 00:00
ultima modificacion Ultima modificación: 23:29
autor Por: Héctor León/La Razón
 
Versión imprimir
 
Todo sobre este tema
 
¡Agua mi niño!
 
 
 
 
Secciones
 
website security
Acerca de La Razón
 
Complementario
 
 
Facebook Facebook Twitter Twitter RSS RSS Youtube Youtube
 
La Razón © Todos los derechos reservados 2014
Powered by Web Comunicaciones