|
La gran triunfadora de las pasadas elecciones fue la lideresa del sindicato de maestros, Elba Esther Gordillo: su partido ganó ocho gubernaturas en alianzas, 29 ayuntamientos, 78 diputaciones, 24 sindicaturas y 204 regidurías.
¿Es importante eso? En principio, valdría sorbete, pues en política siempre alguna mano mece la cuna: unas peludas, otras no tanto, pudorosas las menos. Pero en este caso es lamentable la victoria de la maestra.
Porque se basa en el uso inescrupuloso de la base magisterial en intereses particulares, ya que es la moneda de cambio de sus negociaciones políticas sin distingos ideológicos: ahora se alió, según le fuera conveniente, con PAN, PRD y PRI.
El número de maestros “comisionados” a labores ajenas a la impartición de clases, según la SEP, supera los 26 mil en sólo 17 estados. Y todos reciben su salario íntegro, procedente del erario, que asciende a 10 mil 300 pesos mensuales.
La SEP no se sabe cuántos “comisionados” hay, por ejemplo, en Oaxaca, el DF y Guerrero, aunque, auditorías del gobierno mencionan 10 mil en Oaxaca y cinco mil tanto en la capital como en Guerrero.
Gordillo dispone de todos: cuatro mil se encargaron en las pasadas elecciones de vigilar casillas en Puebla, donde ganó un discípulo de la maestra, el candidato del PAN-PRD, Rafael Moreno Valle.
Peor es que Gordillo tiene la ley de su lado: la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado obliga a los patrones a dar licencias pagadas a los trabajadores para desempeñar “comisiones sindicales”.
Y así continuará, pues la transparencia y democracia sindical que busca la reforma laboral del PAN excluye a los sindicatos de trabajadores al servicio del Estado (como Educación y Pemex) los cuales no quedan obligados a rendir cuentas de sus recursos.
Todo es dinero: la sección 9 del Sindicato dio de alta a Gordillo en abril, como directora de una escuela primaria, pero inmediatamente la “comisionó” y esa sección recibió desde entonces 21 millones 584 mil 333 pesos.
La sección 9, asentada en el Centro Histórico de la ciudad de México, tiene una nómina de 328 docentes, directivos y administrativos, de los cuales… 284 están “comisionados”.
El resultado de tanto desaliño es que México, un país profundamente desigual, paradójicamente sólo resulta igualitario en su mala educación: de cada 100 niños que ingresan a la primaria, 62 terminan la secundaria, 25 el bachillerato y 13 una licenciatura.
Quiere decir que apenas una cuarta parte de una generación de mexicanos se encuentra preparada para los retos profesionales del siglo XXI, y las otras tres cuartas partes no.
Ese futuro tenemos. Porque la maestra no parece haber leído a Macaulay:
“La prueba suprema de virtud consiste en poseer un poder ilimitado sin abusar de él”.
ruben.cortes@razon.com.mx
Twitter: @ruben_cortes
|