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Rocío Macías
rocio.macias.razon@gmail.com
Con la nostalgia por la Guerra Fría llega una cinta que sin los grandes efectos especiales, más que la ya habitual tercera dimensión y una historia linda, ha logrado desbancar a los que se suponían eran los grandes lanzamientos del verano (Toy Story y Shrek). Despicable Me es un villano de Europa del Este que vive en un suburbio de alguna ciudad de Estados Unidos, y sigue con la idea de apoderarse del mundo, pero no será tan fácil, y en estos tiempos, ni tan viable.
Con atractivos dibujos animados, los directores Pierre Coffin y Chris Renaud han dado vida a la historia escrita por Sergio Pablos en la que un malencarado villano se enfrenta a una crisis en su negocio. El banco de villanos ya no quiere financiarle sus destructivos inventos y ha llegado otro maloso a la ciudad, que lo ha opacado al robarse una de las pirámides de Egipto.
Para el Sr. Gru (con la voz original de Steve Carell y en español la de Andrés Bustamante) ha sido humillante robarse la Estatua de la Libertad y la Torre Eiffel, pero las réplicas de Las Vegas. Sin embargo, su ejército de ayudantes, los simpáticos “minions”, le son fieles y lucharán con él hasta las últimas consecuencias, así como el Dr. Nefario. Pero no será tan fácil, porque Vector (Jason Segel/Aleks Syntek), mucho más joven y con influencias, le pondrá muchas piedras en el camino.
Para recuperar su prestigio, Gru decide robarse la Luna, y para lograrlo necesita el rayo reductor, que tendrá que robar a los japoneses, pero Vector se lo robará a él y se lo llevará a su búnker. Sin embargo Vector tiene un lado débil, las galletitas. Esa ventaja para Gru lo hará planear un golpe para el que necesitará a tres huerfanitas que venden, precisamente, galletas.
Mi villano favorito no sólo es una cinta de dibujos animados con aventuras e inventos, es también una encantadora película en la que el espectador irremediablemente recordará su niñez, los sueños que tuvo en esta etapa (ya verán por qué) y los traumas que todos cargamos por algo que pasó en la infancia. Es también un gran homenaje a cintas como Tiburón, Volver al futuro y El Padrino, así como a la saga de James Bond.
Cálida, chistosa, con momentos de ternura y de mucha risa, tiene la magia de la inocencia, y del verdadero ambiente familiar. Tres pequeñitas (Margo, Edith y Agnes) se roban el corazón de Gru y del público, al igual que los minions. Una estupenda ópera prima que inaugura los Ilumination Studios y se ha convertido en la bomba del verano.
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