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Concentración-dispersión de la población

Salustio García Juárez

 

Las cifras preliminares del Censo de población y vivienda 2010 demuestran de manera patente la presencia de dicho fenómeno pero también se manifiesta y de modo destacado en el otro extremo, lo que rompe la idea generalizada de la concentración de la población en nuestro país.

Efectivamente 27.7 por ciento de la población nacional radica en poblaciones con 500 mil o más habitantes, hecho que se comprueba simplemente al pensar en las ciudades más conocidas del país, mismas que tienen esa característica. Asimismo en el extremo opuesto se tiene que 23.1 por ciento de los mexicanos viven en localidades en las que el número de habitantes no alcanza los 2 mil 500 habitantes, esto es, aglomeraciones sociales sí, pero mínimas. ¡Poco más de 50 por ciento de la población se encuentra en una patente concentración y en una irrebatible dispersión!

Esta realidad ya es preocupante desde el punto de vista de las políticas públicas y se agudiza al agregar en ambos extremos las localidades colindantes que aparecen en la gráfica anexa. Si al 23.1 por ciento de las localidades hasta de 2 mil 499 habitantes se les suma el 5.7 por ciento de las de entre 2 mil 500 y 4 mil 999, además del 5.4 por ciento de las del rango de 5 mil a 9 mil 999 habitantes, arroja un 34.2 por ciento de la población total.

Haciendo el mismo procedimiento en el otro extremo, se tiene que las poblaciones de 100 mil a 499 mil 999 habitantes significan el 20 por ciento que sumado al 27.7 de las de 500 mil en adelante, aporta un 47.7 por ciento nacional.

No considerando las poblaciones intermedias clasificadas entre 10 mil y 99 mil 999 habitantes que representan porcentualmente el 18.1, el panorama poblacional del país indica que poco más de un tercio vive en localidades que no alcanzan las 10 mil personas y casi 48 por ciento se localiza en ciudades de 100 mil personas en adelante. ¡Casi 82 por ciento de la población en esta situación extrema!

- El problema de la dispersión de la población es fundamental en la elaboración de las políticas públicas de educación, salud, agua potable, alcantarillado, energía eléctrica e infraestructura urbana básica, por señalar algunas, ya que la inversión debe de considerar la población beneficiada, esto atendiendo exclusivamente al enfoque costo-beneficio.

Ante esta realidad más ventajoso realizar obras en localidades de elevada que en escasa densidad demográfica porque la población beneficiada es sensiblemente mayor. En consecuencia esto crea un círculo vicioso por lo que es imperativo pensar en términos de equidad para no perpetuar esta situación desfavorable y propiciar el arraigo de la población.

salustio.garcia@anahuac.mx

 


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fecha 30 de diciembre de 2010 00:00
ultima modificacion Ultima modificación: 21:09
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