Director General: Rubén Cortés Fernández
Diario La Razón
Búsqueda avanzada »
Martes 23 de Sep. | 01:19 pm
Facebook Twitter RSS Youtube
 
Entender valores para tomar decisiones

En psicología social se utiliza el llamado Efecto Pigmalión, que establece que una persona consigue todo lo que se propone si cree que puede obtenerlo; se recomienda acompañar la intención de mensajes optimistas

 

kenji.lopez@gmail.com

Hace una semana, a través de este espacio, les compartí una parte de mi reciente vivencia en un seminario sobre liderazgo de autogestión.

Principalmente reflexiones, planteamientos y frases que pudieran llevar a cuestionarnos qué queremos hacer, qué decisiones debemos tomar y qué acciones son indispensables para llevar a cabo un plan de vida.

A través de un ejercicio sencillo llamado “línea de vida”, identificamos qué situaciones nos han brindado mayores satisfacciones en nuestro pasado y bajo qué circunstancias nos encontrábamos en ese momento, para entonces estar en condiciones de repetirlas. De igual forma, intentamos descubrir nuestro propósito, aquello que nos entusiasma de tal forma que nos quitaría el sueño con tal de poder hacerlo.

Pues bien, en el siguiente punto de análisis, es necesario que identifiquemos qué valores tenemos, es decir, de qué estamos hechos, pues nuestros valores tienen influencia directa en las elecciones y decisiones que tomamos. Nos impulsarán a lograr nuestros propósitos y objetivos. Nos ayudará a entender lo anterior si pensamos en que todos tenemos personas o personajes (del presente o de la historia) a quienes admiramos. Nuestra admiración hacia ellos nace de observar sus logros, sus acciones, su destreza para manejar situaciones, de su ejemplo en sí. Poniendo atención en sus valores, será fácil identificar la conexión que existe entre los valores y el propósito. Los valores son indispensables para lograr nuestro propósito.

Una vez establecido nuestro propósito, además de tener ya claras nuestras fortalezas, el siguiente paso es visualizarnos. Todos hemos escuchado la frase “ya me vi”. Tiene una razón de ser: el poder de imaginarnos en donde queremos estar. Cuando nos visualizamos de una u otra forma, haciendo esto o aquello, ponemos nuestra mente a trabajar, a construir nuestro propósito.

El Efecto Pigmalión, utilizado en psicología social, nos deja muy clara la reflexión anterior, pues establece que una persona consigue lo que se propone a causa de la creencia previa de que puede conseguirlo. Hay quienes afirman que el Efecto Pigmalión requiere de tres aspectos: creer firmemente en un hecho, tener la expectativa de que se va a cumplir, y acompañar este pensamiento con mensajes que animen su consecución.

Y así llegamos a la parte final: ¡armar un Plan de Acción! Ya que sabemos qué queremos hacer (propósitos), y sabemos que podemos lograrlo con las fortalezas que tenemos (valores), y tenemos claro quiénes queremos ser (visión), el siguiente paso es establecer un orden (plan de acción).

A muchas personas les resulta poner por escrito su plan de acción y, honestamente, funciona. Aquí regresamos a lo que comentaba al principio sobre la profundidad de nuestra mente. Tener un orden en ese océano nos permitirá ver claramente qué tenemos que hacer para llegar a ser quienes queremos ser.

Construir una tabla sencilla que contenga los siguientes rubros nos puede ayudar: objetivos, acciones y fechas. La recomendación es que establezcamos, de entrada pocos objetivos. ¿Por qué? Porque si son pocos será más fácil cumplirlos. Seamos conscientes, para saber correr, tuvimos que aprender a caminar. Luego entonces, la lista puede crecer, es definitivo. Los objetivos deben ser personales, no alineados en intentar competir con las metas de otras personas. El éxito es subjetivo. Decía el poeta y filósofo Ralph Waldo Emerson: “el éxito consiste en obtener lo que se desea. La felicidad, en disfrutar lo que se obtiene”. Posteriormente, debemos establecer las acciones que tenemos que llevar a cabo para cumplir nuestros objetivos. Las acciones pueden ser diversas, pero siempre guardando un orden lógico de ejecución. Y por último establezcamos fechas. Fechas de cumplimiento a corto plazo. ¿Por qué? Porque veremos resultados de inmediato. Y así como sucede con la lista de objetivos, también el tiempo de cumplimiento puede aumentar. Seamos pacientes y poco a poco descubriremos qué somos capaces de hacer teniendo claro nuestro plan de acción.

Retomando el planteamiento inicial de este artículo, es decir: “El título del siguiente capítulo de tu vida”, creo que todos conocemos el siguiente título, la cuestión es decidirnos a comenzar a construirlo. Como describía un autor anónimo: “Haz la cosa que temes y la muerte del temor es segura”. No hay imposibles. Lo más importante: con energía, compromiso y entusiasmo será siempre mucho más sencillo lograr ser quienes queremos ser.

Termino este artículo con una reflexión del pensador y político indio, Mahatma Gandhi: “Mantén tus pensamientos positivos, porque tus pensamientos se convierten en tus palabras. Mantén tus palabras positivas, porque tus palabras se convierten en tus acciones. Mantén tus acciones positivas, porque tus acciones se convierten en tus hábitos. Mantén tus hábitos positivos, porque tus hábitos se convierten en tus valores. Mantén tus valores positivos porque tus valores se convierten en tu destino”.

 


Noticias Destacadas
Anterior Siguiente

fecha 30 de abril de 2011 05:04
ultima modificacion Ultima modificación: 03:58
autor Por: Kenji López Cuevas
 
Versión imprimir
 
Todo sobre este tema
 
 
 
 
Secciones
 
website security
Acerca de La Razón
 
Complementario
 
 
Facebook Facebook Twitter Twitter RSS RSS Youtube Youtube
 
La Razón © Todos los derechos reservados 2014
Powered by Web Comunicaciones