Director General: Rubén Cortés Fernández
Diario La Razón
Búsqueda avanzada »
Jueves 23 de Octubre | 11:30 am
Facebook Twitter RSS Youtube
 
Rafael Rojas Rafael Rojas
 
Rafael Rojas
 
Peligros y principios

Rafael Rojas

 

Se cumple por estos días el medio siglo de la Crisis de los Misiles en Cuba, que puso al mundo al borde de una guerra nuclear entre la Unión Soviética y Estados Unidos. Varias publicaciones norteamericanas han estado recapitulando los hechos de aquel otoño. James G. Blight y Janet M. Lang reeditaron las cartas que intercambiaron por esos días J. F. Kennedy, N. Khruschev y Fidel Castro, bajo el título de The Armageddon Letters. Las revistas International Relations de la Universidad de Harvard y Foreign Policy también han dedicado sus números más recientes a rememorar la crisis.

Casi todas las publicaciones se detienen en comentarios sobre una carta que Castro envió a Khruschev, el 26 de octubre de 1962, en la que el líder cubano pedía a los soviéticos, a nombre de Cuba, que, en caso de una invasión norteamericana, lanzaran el primer ataque nuclear contra Estados Unidos. Esa “terrible solución”, decía el joven líder cubano, permitiría “eliminar” el peligro imperialista para siempre, en un acto de “clara legítima defensa”. La carta de Castro asustó a los soviéticos, quienes accedieron a encontrar una solución pactada con el gobierno de Kennedy.

En varios libros sobre el tema y en algunas biografías del Che Guevara se ha sostenido que este último y Fidel Castro se enojaron mucho con Moscú por el pacto Kennedy-Khruschev. La transcripción íntegra del Memorándum que redactó el canciller Anastas Mikoyan, a partir de su áspera conversación con Castro, Guevara, el presidente Osvaldo Dorticós y los políticos cubanos Emilio Aragonés y Carlos Rafael Rodríguez, el 22 de noviembre, en el número más reciente de Foreign Policy, no deja dudas sobre aquel malestar.

Castro hace alusión a una conversación con Mikoyan, en Varadero, en medio de la crisis, en la que el dirigente cubano habría trasmitido la decisión de ir a la guerra nuclear, en caso de invasión. Cuando, un mes después, Mikoyan intenta explicar a los cubanos las razones de la URSS para retirar los misiles de la isla, pactar con Washington y evitar la guerra, Castro le pregunta al canciller soviético si no existe la posibilidad de que Moscú transfiera armas nucleares a Cuba, librando a los soviéticos de la responsabilidad de operarlas directamente.

Mikoyan responde entonces a Castro que una ley soviética prohíbe la transferencia de armas nucleares a otros países del campo socialista y la conversación se vuelve sumamente tensa. Para el dirigente cubano la promesa de no invasión que ha hecho Estados Unidos a la Unión Soviética carece de valor. Nada impide, según él, que Washington invada la isla, aunque en otro momento dice que siempre que habló del peligro de una invasión norteamericana, con la dirigencia soviética, lo hizo en sentido “hipotético”.

Las cartas de Castro a Khruschev y el Memorándum de Mikoyan son documentos donde leer la temeridad con que la dirigencia cubana manejó la crisis de los misiles. Fueron aquellos los días que el Che Guevara, en su célebre carta de despedida, llamó “luminosos y tristes de la Crisis del Caribe”. Según Guevara, “pocas veces brilló más alto un estadista”, refiriéndose a Castro. Y agregaba: “me enorgullezco de haberte seguido sin vacilaciones, identificado con tu manera de pensar y de ver y apreciar los peligros y los principios”.

rafael.rojas@razon.com.mx




 
 
fecha 17 de octubre de 2012 00:55
ultima modificacion Ultima modificación: 20:52
autor Por: Rafael Rojas
 
Versión imprimir
 
Todo sobre este tema
Noticias relacionadas
 
Noticias relacionadas Noticias relacionadas
Notas Relacionadas La izquierda moderada y la alternancia 02:43
Notas Relacionadas La Gran Guerra y América Latina 00:31
Notas Relacionadas El tamaño de la victoria 01:21
Notas Relacionadas Proust y Joyce en el París ocupado 01:34
Notas Relacionadas Fantasías y elecciones 01:04