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Consecuencias y silencios en el caso Odebrecht

Leonardo Núñez González

 

La semana pasada, el coordinador de la campaña presidencial del actual mandatario de Colombia, reconoció públicamente que durante el proceso electoral de 2010 se había utilizado dinero ilegal aportado por la empresa constructora brasileña Odebrecht.

Ante esta revelación, el presidente Juan Manuel Santos hizo una declaración que no fue precisamente tranquilizadora: “Lamento profundamente y pido excusas a los colombianos por este hecho bochornoso, que nunca, nunca ha debido suceder y del que me acabo de enterar. No autoricé ni tuve conocimiento de esas gestiones, las cuales se hicieron en directa violación de las normas éticas y de control que exigí”. Tanto si tuvo conocimiento como si no, esta condena reconoce de manera explícita que la corrupción y entrega de dinero, por parte de la constructora, sí sucedió.

Esta declaración es consecuencia de que, desde 21 de diciembre de 2016, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos reveló una investigación de corrupción internacional en la que la empresa Odebrecht había sobornado e introducido dinero ilegal en, al menos, 12 países: Angola, Argentina, Colombia, Ecuador, Estados Unidos, Guatemala, México, Mozambique, Panamá, Perú, República Dominicana y Venezuela.

Esta investigación oficial (que puede consultarse aquí: http://bit.ly/casoodebrecht), señaló que en Colombia la empresa había dado pagos ilegales por alrededor de 11 millones de dólares y que obtuvo beneficios por alrededor de 50 millones por estos sobornos.

Para el gobierno de Santos, y para muchos políticos colombianos, esta información ha supuesto un escándalo en el que se continúan destapando nuevos actos de corrupción que no podrán quedar impunes una vez que el propio presidente ha reconocido la entrada del dinero ilegal. Pero los efectos de este caso no sólo se han sentido en Colombia, dado que los señalamientos en cada uno de los 12 países son producto de una investigación precisa. Por ejemplo, el expresidente de Perú, Alejandro Toledo, negó que hubiera estado involucrado en los actos señalados en su país, pero un juez terminó girando una orden de aprehensión en su contra, ante lo que el expresidente respondió fugándose; sigue desaparecido hasta la fecha. En Brasil las investigaciones han hecho que funcionarios de todos los niveles también sean investigados, incluyendo al propio Lula da Silva.

El señalamiento preciso por parte del gobierno norteamericano ha dado poco espacio para hacerse de la vista gorda en la mayoría de los países, en donde hay escándalos como los anteriores o investigaciones que cada día avanzan en el señalamiento de nuevos responsables. Pero hay excepciones.

En el caso de México, la PGR reveló que entre 2010 y 2014 Odebrecht pagó 10.5 millones de dólares en sobornos a funcionarios y que obtuvo un beneficio de 39 millones de dólares. La investigación es aún más precisa y revela que en 2013 la empresa pagó 6 millones de dólares a “un funcionario de alto nivel de una empresa controlada por el Estado, a cambio de ganar un proyecto”. Pero, a diferencia del resto de países, aquí no ha pasado prácticamente nada. Al contrario, si uno revisa el proyecto del nuevo Aeropuerto, encontrará a Odebrecht como una de las constructoras. Es momento de ponernos al día con otros países.

leonugo@yahoo.com.mx
Twitter:
@leonugo




 
 
 
 
fecha 20 de marzo de 2017 00:34
ultima modificacion Ultima modificación: 23:10
autor Por: Leonardo Núñez González
 
 
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