Miércoles 07 Octubre
La labor de Marcelo Ebrard para combatir a Andrés Manuel López Obrador ha sido ardua y meticulosa; no se puede pelear abiertamente con él pero sí disminuirlo.
Durante los últimos meses el jefe de Gobierno se ha dedicado a cortarle las entradas de dinero al tabasqueño, que seguía ordeñando a los constructores a través del hoy ex secretario de Obras, Jorge Arganis Díaz Leal.
Por eso decidió cortar al funcionario, aunque no era la única fuga.
Una discreta investigación arrojó que López Obrador se estaba financiando del programa que más presumió durante su administración: el de Apoyo a Adultos Mayores.
Al echarle números se encontró con que el padrón de los viejitos estaba abultado hasta en un 100 por ciento; es decir, que de alrededor de 800 mil registrados, sólo existían la mitad.
El dinero que correspondía a 400 mil ancianos “fantasma” del DF iba a parar a las arcas de López Obrador, con la complacencia, por supuesto, del secretario de Desarrollo Social, Martí Batres.
Esa fue la razón por la cual Elsa Vieytes, ex encargada de este programa, jamás quiso entregar el padrón de viejitos a Marcelo cuando éste se lo pidió previo al proceso electoral.
Una vez detectada esa fuga, Ebrard procedió a dar de baja a Vieytes, designando en su lugar a Rosa Icela Rodríguez, que si bien no es de su equipo, sí es enemiga del secretario de Desarrollo Social.
Claro que eso le cayó como patada a su maltrecho hígado a Martí, quien nunca se ha podido ver ni en pintura con la ex reportera de La Jornada e incluso se negó a darle posesión; lo tuvo que hacer José Ángel Ávila.
Ebrard sabía que con ese movimiento le cerraría otra llave de ingresos a El Peje, que no se cansa de sangrar el erario para sus proyectos personales.
Pero el jefe de Gobierno no denunció a Batres ante la Contraloría, que fácilmente detectaría las millonarias fugas; prefirió conservarlo cerca para exprimirlo bien y bonito.
Cuando Ebrard propuso que Alejandra Barrales fuera la jefa de los diputados en la Asamblea Legislativa fue apoyado por Izquierda Unida. A Batres no le quedó otra opción que obedecer… o el bote.
CENTAVITOS… Mientras todo mundo recomienda recortar gastos en la Administración Pública, Asamblea del DF van en sentido contrario al crear nuevas comisiones para acomodar a los diputados del PAN que dejó fuera. En el más absoluto descaro, la Comisión de Gobierno se sacará de la manga nuevas comisiones con funciones similares a las que ya existen, sobre todo en materia económica y de vigilancia de los gastos… Lo único bueno es que se planea fusionar la de Cultura que, ahí sí todo mundo tiene razón en quejarse, se la dieron a la iztapalapense Edith Ruiz Mendicuti por venderse al PRD. Lo más que conoce del tema la ex petista es que el Palacio de Bellas Artes es blanco por fuera, y eso porque está muy cerquita de la ALDF.
jadrian02@yahoo.es
fdm