Martes 20 Octubre
Al final no hubo reforma fiscal sino una miscelánea con más impuestos para los mismos contribuyentes cautivos. Elevar dos puntos porcentuales la tasa del ISR y un punto la del IVA no es el cambio estructural en finanzas públicas que el país necesita.
Tal vez el cambio más importante que los diputados hicieron a la iniciativa fiscal del presidente Felipe Calderón fue desechar la Contribución para el Combate a la Pobreza, un gravamen general al consumo que proporcionaría una recaudación extra por 71 mil millones de pesos.
Más trascendente que su uso, ya que en su mayor parte sería “etiquetado” para cubrir la expansión del programa Oportunidades, es que proporcionaría elementos para una mayor fiscalización contra los evasores fiscales, al aplicarse a todas las compras, ampliando así la base tributaria.
En su lugar se optó por aumentar la tasa general del IVA en un punto porcentual para ubicarla en 16%, manteniendo la tasa cero en alimentos y medicinas, así como la lista de productos y servicios exentos, un cambio que sólo dejará recursos adicionales por 34 mil millones de pesos.
Con ello, no sólo se ampliarán las pérdidas para el fisco sino que las familias más ricas recibirán mayores beneficios con el subsidio implícito que conlleva este régimen diferenciado.
Recordemos que el monto que se dejará de recaudar por la existencia de la tasa cero, exentos y tasa fronteriza asciende a cerca de 167 mil millones de pesos, lo que significa una tercera parte de la recaudación potencial de este impuesto indirecto.
Y lo que es una pérdida para las arcas del país, es una transferencia de recursos hacia la población (o los consumidores en este caso). El problema, es que el beneficio tiene un impacto regresivo, ya que dos terceras partes de este subsidio pasa a manos de las personas con mayores recursos.
Asimismo, la propuesta más importante que los diputados mantuvieron de la iniciativa original fue el aumento en dos puntos porcentuales en la tasa del ISR, con la cual definitivamente se castiga a la inversión y el empleo.
Ahora habrá que esperar el resultado de las elecciones estatales del próximo año para ver si los partidos están dispuestos a discutir una reforma fiscal en serio.

manuel.herrera@razon.com.mx
fdm