Martes 10 Noviembre
Tal vez cansado de que cada vez que visita México sea cuestionado sobre lo mismo, el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, que en anteriores ocasiones había utilizado un tono más amenazador ante el tema, finalmente decidió darle un definitivo respaldo a los dirigentes de la FMF.
La multipropiedad de equipos que está prohibida por el organismo y que en México lleva años ocurriendo descaradamente al aire libre, no será motivo de sanción alguna para la FMF, ya que no se persigue “de oficio” y tendría que existir una demanda de un “valiente” para que la FIFA decida intervenir, lo cual en las circunstancias actuales, con una FMF manejada a su antojo por Televisa, resulta simplemente improbable.
Y mientras Blatter “exonera” a sus amigos mexicanos de todos los malos manejos que llevan años privando en el futbol nacional aún violentando normas internacionales, como el irregular sistema de transferencias, la compra de ascensos que tendrían que ser conseguidos deportivamente, o el famoso y mal llamado pacto de caballeros, su organismo se hace el valiente y justo para intentar aplicarle todo el rigor de la ley a Diego Armando Maradona, el entrenador de la selección argentina, que tiene años siendo un personaje “non grato” en la agenda personal del mandamás suizo y al que le podrían caer hasta cinco partidos de suspensión que tendría que pagar en el próximo Mundial de Sudáfrica.
Nadie puede discutir la sobredosis de mal gusto que tuvieron las declaraciones del argentino una vez obtenido el pasaje de su selección al Mundial de Sudáfrica 2010. Las frases de Maradona en aquella conferencia de prensa fueron grotescas y ofensivas. Referirse a los periodistas con expresiones como “Qué la sigan chupando” o “la traen adentro” al que más dañaron fue sin duda a sí mismo y al respeto que le debería tener el propio Diego Armando al cargo que ostenta como director técnico de uno de los países más futboleros del planeta. Incluso debieron merecer un extrañamiento de la misma AFA y de su presidente, Julio Grondona, que prefirió “justificar” la ira del ex astro y restarle importancia al asunto. Pero que la FIFA pretenda, aquí sí, perseguir “de oficio” todas las expresiones altisonantes que alguno de sus agremiados realice y castigar al DT por esas desafortunadas declaraciones me parece más que un grueso despropósito, un tremendo abuso de poder.
El magno organismo del futbol no debe ejercer de ninguna manera de censor de expresiones públicas, a menos de que éstas atenten contra la credibilidad del juego. Es decir, mucho más graves y dañinas al deporte son las expresiones de gente vinculada al futbol en las que se asevera que un árbitro es corrupto o que un partido está arreglado, y en esos casos la FIFA no dice ni hace absolutamente nada; hoy, en cambio, parecen imperdonables las patanerías de Maradona contra algunos periodistas argentinos.
Es simplemente absurdo que la FIFA pretenda regir las relaciones entre un entrenador y la prensa, pues también tendría que castigar a aquellos periodistas que irresponsablemente utilizan los medios para insultar o descalificar a un gremio o una persona vinculada al futbol, y eso evidentemente resulta, además de intolerable, completamente irrealizable.
witkerjor@yahoo.com
fdm