Viernes 25 Diciembre
Ernesto Lozano/http://ernestolozano.artelista.com
Bellas Artes se engalana con la obra de un maestro de las artes plásticas mexicanas, de un pintor y escultor preciosista, Pedro Friedeberg y su exposición retrospectiva Arquitecto de confusiones impecables. Una retrospectiva donde lo surrealista permea nuestros sentidos haciéndonos creer ese mundo fantástico, convirtiéndonos en cómplices de creaciones sin par que llegan al convencimiento, a tal punto, que al salir de la muestra, uno comienza a cuestionar el mundo en el que siempre hemos vivido.
Pedro Friedeberg: Arquitecto de confusiones impecables es una colección de obras donde el cuestionamiento y el disfrute van de la mano, sumergiéndonos en un universo más creíble, un universo que siempre debió de existir y que ahora hacemos nuestro, del cual nos llevamos parte de él.
¿Qué siente Pedro Friedeberg al tener esta muestra en el Museo del Palacio de Bellas Artes? Me siento muy bien, es muy merecido, de repente me volvieron a descubrir. Es muy extraño porque yo sí que me había descubierto, pero ante el público.
¿Qué podemos ver en esta exposición? Hay 110 cuadros entre acrílicos, óleos, dibujos, 25 esculturas, 10 muebles escultóricos, algunos dibujos datan de antes de 1953. De los muebles la mayoría fueron creados en los años 60. En cuanto a los cuadros, hay de todo, de todas las épocas.
Usted tiene un cuadro muy especial, el retrato de María Félix. ¿Por qué no se incluyó en la curaduría de esta exposición? Esa obra está en los Estados Unidos, por cierto, no le gustó a La Doña, pero le gustó a un norteamericano que se lo llevó, ella lo tuvo 24 horas, dijo que no podía vivir con él. (Ríe a carcajadas).
¿Maestro, usted aún pinta? ¡Todos los días!, menos hoy que fui al dentista.
¿Cómo es ese proceso creativo en Friedeberg, es usted disciplinado a la hora de trabajar? Desde el momento en que me levanto empiezo a dibujar, cualquier cosa, algunas que ya están empezadas hace muchos meses y que me da mala conciencia no terminarlos; trabajo en esos, en realidad no hay ningún orden, pero si hay un horario fijo, de 8 a 12 de la mañana.
Cuando me enfrento a una tela en blanco pienso en cuál de mis cinco estilos voy a usar. Un estilo es de figuras repetidas, geométricas u orgánicas. El estilo más clásico es como una perspectiva que va al centro del cuadro, luego otro estilo es una perspectiva que va hacia un lado o el otro, también tengo uno de perspectivas revueltas, que van hacia todos lados.
A veces me canso de uno y sigo con otro. El material que más utilizo y que más me gusta es la tinta china negra, porque yo estudié arquitectura, ahora ya no se usa la tinta, porque todo es en la computadora. Lo que más me fascinaba era la interpretación de edificios arquitectónicos. Todavía es lo que más me llena.
¿Cuándo hizo estos muebles era como un divertimento suyo? Sí, era como un chiste, todavía es un chiste, pero ya todo el arte moderno es así.
Ahora que lo han “redescubierto”. ¿Qué siente al ver al público asistir a su exposición? Me da mucho gusto. Yo creo que las nuevas generaciones están más interesadas en un arte que ya es un poco del pasado casi, así como nosotros vemos como una persona de mi generación —del año 1910—, como algo muy lejano. Estos jóvenes de ahora siguen el año 1950, 1960 ó 1970, que fue antes de ellos, me parece muy bien que estén reviviendo estos estilos, hay que tenerlos muy vivos siempre.
¿Cuál de las piezas que se muestran aquí son sus preferidas? Las maquetas que están en la última sala, con cartas de baraja, banderitas…es lo que más me divierte de ver, no de hacer.
Para crear yo considero las perspectivas que están fugadas al centro.
Nunca he abandonado la arquitectura, ella me ha abandonado a mi. Hay unos dibujos viejos en la muestra que no me gustan mucho, que son obras muy tempranas, cuando yo tenía 18 años, ahora me parecen muy pobres, pero a lo mejor son interesantes para alguien que quiere ver la trayectoria de un pintor.
¿Por qué el público debe venir a visitar su exposición? No digo que deba, pero podría venir para ver algo diferente, algo original, porque ya la mayoría del arte es bastante anodino o aburrido, sobre todo el defecto principal del arte actual es que está mal hecho, son ideas, por eso se llama arte conceptual o arte de instalaciones, porque son unas cosas que se pensaron en cinco minutos y las instalaron en otros 35, y a eso le llaman arte.
Yo creo que el arte es una cosa mucho más pensada, más mental, más filosófica, más profunda.
¿Se atrevería a repintar una obra suya? Lo he hecho como dos veces, pero es muy aburrido, es peor que un dolor de muelas… (Ríe).
fdm