Raúl Castro se deslinda de los ataques a diplomáticos de EU

En una conversación cara a cara con el mandatario estadounidense, Jeffrey DeLaurentis, negó personalmente cualquier responsabilidad de su gobierno; Castro aseguró estaba igual de perplejo, y preocupado

Raul Castro
(Foto: AP)

El presidente de Cuba, Raúl Castro, negó ante el embajador estadounidense en La Habana, Jeffrey DeLaurentis, la responsabilidad de su gobierno por las afectaciones a la salud que sufrieron a finales de 2016 al menos 21 miembros de su cuerpo diplomático en la capital cubana.

Se habló de “ataques sónicos” y hubo una “sutil amenaza de repercusiones por parte de Estados Unidos”, de que hasta hace poco era enemigo jurado de la isla.

En una inusual conversación cara a cara, Castro le dijo al funcionario DeLaurentis que estaba igual de perplejo, y preocupado, pero los funcionarios estadounidenses fueron sorprendidos por la manera como respondió, sin la actitud de indignación que pudiera esperarse.

Incluso la delegación cubana se ofreció a permitir el ingreso en la Isla de miembros del FBI a La Habana para que investigasen los ataques. Sin embargo, aunque la cooperación entre Estados Unidos y Cuba ha mejorado recientemente, el nivel de acceso resultaba extraordinario.

 

“Algunos países no quieren más agentes del FBI en su país de los necesarios, y ese número podría ser cero”,

Leo Taddeo, supervisor retirado del FBI

La lista de victimas estadounidenses confirmadas era mucho menor el 17 de febrero, cuando Estados Unidos representó su queja inicial ante las autoridades de Cuba.

A la fecha, el número de casos “con confirmación médica” es de 21, además de varios canadienses afectados.

Ante estos ataques a funcionarios públicos de Estados Unidos y Canadá, por lo menos otra nación, Francia, ha realizado pruebas a su personal diplomático en búsqueda de posibles lesiones a causa de dispositivos sónicos”, ya que algunos de las víctimas estadounidenses sufrieron pérdida auditiva permanente o daños cerebrales leves.

Pese que en anteriores ocasiones el Gobierno cuabano ha reaccionado con indignación ante las acusaciones de acoso diplomático al personal estadounidense en esta esta ocasión Castro no se presentó ni displicente ni a la defensiva, lo que lleva las autoridades de EU a afirmar que existen verdaderas razones para cuestionar si Cuba perpetró una campaña clandestina de agresiones.

No obstante, el descontento aumenta en Washington. El viernes, cinco senadores republicanos escribieron al secretario de Estado Rex Tillerson para exigirle que expulse a todos los diplomáticos cubanos en Estados Unidos y cierre la recién abierta embajada en La Habana.

“La desatención de Cuba a su deber de proteger a nuestros diplomáticos y sus familias no puede quedar libre de protestas”, dijeron los legisladores, entre los cuales se encontraba el senador por Florida Marco Rubio, un prominente cubano-estadounidense.

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