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Los miembros del batallón aéreo 101, de Estados Unidos, en Vietnam, en abril de 1968. Foto: Especial

Dallas Brown todavía puede sentir los proyectiles que le dispararon hace 50 años los norvietnamitas que emboscaron a su batallón en la selva.

Minutos después, cuando amainaron los disparos, Brown y sus compañeros del batallón aéreo 101, quedaron inmortalizados en una fotografía.

Se trata de una de las imágenes más punzantes de la guerra de Vietnam. En ella Brown aparece tirado en el suelo  haciendo muecas de dolor tras ser herido en la espalda. No muy lejos de él un sargento alza los brazos como implorando ayuda al cielo.

La imagen en blanco y negro del colaborador de Associated Press Art, The New York Times y  The Americans, Art Greenspon ofrece una idea cabal de las condiciones que soportaron los soldados durante el año más sangriento de la guerra. La imagen se capturó el 1 de abril de 1968 y fue postulada al premio Pulitzer de fotografía ese mismo año.

“Cuando veo la foto ahora, me digo, ‘si sobreviví a eso, puedo sobrevivir a cualquier cosa’”, relató Brown.

Tim Wintenburg aparece en el extremo derecho de la imagen ayudando a transportar a un compañero hacia un sector que había sido adaptado para que aterrizara un helicóptero.

El sargento Watson Baldwin había levantado sus brazos para guiar al helicóptero que iba a llevarse a los heridos. Baldwin falleció en el 2005, según militares de Fort Campbell, quienes ubicaron a los soldados de la foto.

Brown, quien vive en Nashville, y Wintenburg, de Indianápolis, se reunieron con un periodista de la AP en Fort Campbell, Kentucky, ayer para hablar de la icónica imagen, a 50 años de que fueran captados en una escena dolorosa  ambos accedieron a hablar del tema por primera vez.

Al enterarse de que había sido reclutado en 1965, Wintenburg se presentó en una oficina donde le asignaron una posición en el batallón aéreo. Eran comienzos de 1968 , él tenía 20 años y ya estaba al frente de  combate.

Brown tenía 18 años cuando aterrizó en Vietnam y recuerda que se sintió inspirado por la canción “La balada de los boinas verdes”. Lo entusiasmaron con la fuerza aérea y los dos terminaron recibiendo instrucción en Fort Campbell, sede del batallón 101. En la primavera de 1968, la unidad de Brown y Wintenburg incursionó en el peligroso valle A Shau en una misión de una semana de “búsqueda y destrucción”, o, en otras palabras, en la que no se tomaba prisioneros.

Brown recuerda al comandante de su batallón, un teniente coronel, antes de la misión: Si matan a alguien, reciben un premio. 

Ese día los soldados subieron por un resbaloso sendero de montaña luego de un monzón y se detuvieron para almorzar.

Brown estaba sentado en su mochila con su fusil M-16 sobre las piernas cuando percibió un movimiento en un barranco cercano. No había viento. Estaba preparando su fusil cuando un grupo de combate atacó al suyo. Era muy ágil con el fusil, mató a un  primer soldado norvietnamita, y luego a un segundo. Estaba cargando cuando un tercer enemigo le disparó.

“Pensé, este tipo me quiere matar”, relató Brown, quien trató de buscar refugio. Una bala hirió en la pierna a uno de sus compañeros. Cuando acabó la emboscada, Brown transportó al soldado herido y se lastimó la espalda en el trayecto.

Wintenburg, que había perdido su casco, fue herido al llegar a un sitio elevado donde iba a aterrizar el helicóptero y  miró a Greenspon.

El fotógrafo Greenspon vive hoy en Connecticut. No quiso ser entrevistado. Dijo que cualquier nota sobre la foto tiene que girar en torno a los soldados.

Brown y Wintenburg pasaron un año en Vietnam y a su regreso sufrieron de ansiedad por años. Hoy, 50 años después, disfrutan la oportunidad de reunirse con viejos compañeros del 101.