Netanyahu preside la reunión semanal del gabinete, el domingo. Foto: Archivo AP

La policía israelí recomendó a la fiscalía, tras una investigación de un año, que impute al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, por soborno, fraude y abuso de confianza, confirmó ayer el propio líder israelí, quien reclamó su inocencia y calificó de “difamación” la propuesta policial en un discurso televisado.

“Estas recomendaciones no tienen ningún valor legal en un país democrático”, dijo Netanyahu mientras rechazaba todos los cargos de los que le acusa la policía, después de dos años de investigación.

El mandatario israelí se reunió ayer con sus abogados y principales asesores para abordar la cuestión, horas antes de que se hicieran públicas las recomendaciones que podrían acarrear peticiones para su dimisión. No obstante, el jefe de Estado se mostró firme ante las cámaras: “Continuaré liderando Israel con responsabilidad y fe”.

  • El Dato: Los canales y periódicos locales informaron que la policía recomendó encausamientos en ambos casos.

Las recomendaciones policiales marcaron un final dramático para una larga investigación acerca de las denuncias que acusan a Netanyahu de aceptar decenas de miles de dólares en lujosos obsequios de un magnate de Hollywood y de ofrecer dar un trato preferencial a un editor de periódico, a cambio de una cobertura favorable. Netanyahu ha negado repetidamente las acusaciones.

Las recomendaciones ahora van al Fiscal General, Avihai Mendelblit, quien revisará el material antes de decidir si presenta cargos. Netanyahu puede permanecer en el cargo durante ese proceso, que podría prolongarse durante meses.

Pero, con una tormenta cerniéndose sobre su cabeza, pronto podría encontrarse enfrentando peticiones para hacerse a un lado. Durante circunstancias similares hace una década, Netanyahu, como líder de la oposición, instó al entonces primer ministro, Ehud Olmert, a renunciar durante una investigación policial. Entonces, Netanyahu argumentó que un líder “hundido hasta el cuello en los interrogatorios” no podía gobernar adecuadamente.

Lejos de acatar su propias indicaciones, en una comparecencia televisiva que hizo desde su residencia, el jefe del gobierno israelí aseguró que la recomendación policial es una “difamación” contra él y su familia, y lamentó que se hayan abierto unas quince investigaciones para “sacarle del poder”.

“Atacaron brutalmente a mi mujer y a mis hijos para herirme”, aseguró, y defendió que “esta vez las cosas terminarán en nada”, ya que no hay “ningún fundamento” para las conclusiones policiales.