A votar

Corrupción e inseguridad son dos asuntos que mueven voluntades a la hora de castigar o confiar en determinado candidato, alianza o partido

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México elige ahora el proyecto de nación para los próximos seis años, 89.1 millones de mexicanos podemos ir a la urna y votar. El proceso electoral ha cumplido su agenda, el INE organiza y 1.4 millones de ciudadanos operan y vigilan la elección más grande, compleja y cara de la historia.

El Estado es garante de la seguridad y el orden, el Gobierno federal, en coordinación con las administraciones estatales, vigila la jornada comicial.

El método por el cual votamos hace imposible un fraude cibernético, un hackeo. Si bien el PREP es el concentrado de información vía Internet en tiempo real que muestra el avance del conteo de cada elección en cada distrito, las actas de las 157 mil casillas serán llenadas a mano, fiscalizadas y firmadas tanto por los ciudadanos funcionarios como por los representantes de cada alianza y partido.

PRI, PAN y Morena tienen representantes en el 100, 99 y 98 por ciento respectivamente en el total nacional de casillas. Hay observadores nacionales y extranjeros acreditados con acceso al desarrollo de la jornada, con sus incidencias y denuncias. La FEPADE tendrá en los 300 distritos electorales a más de 14 mil funcionarios atentos a denuncias e iniciando carpetas de investigación.

Guerrero, Michoacán, Puebla, Oaxaca, Guanajuato, Jalisco y Veracruz son los estados que más preocupan al INE por la inseguridad. El proceso electoral está inscrito en un contexto de violencia criminal generalizada, previo a las elecciones. La misma que trascenderá al 1 de julio.

Hay 68 mil 383 secciones electorales en todo el país, de las cuales cerca de 13 mil están identificadas como de atención especial por la autoridad electoral y de ellas, poco más de dos mil, es decir el 3.1 por ciento del total, pueden, por el número de reportes de inseguridad, complicar (mas no imposibilitar) la integración de algunas casillas.

A pesar de la ola de violencia criminal en México, las elecciones no son rehén de la inseguridad. De los 89.1 millones de ciudadanos inscritos en el listado nominal de electores se estima que no más del 70 por ciento decida votar. Las razones para no participar varían, pero la posibilidad de hacerlo existe.

México elige este domingo Presidente, senadores y diputados federales, 8 gobernadores y una Jefe de Gobierno, 28 Congresos locales, en total 17 mil 670 cargos locales y 629 federales bajo diversas premisas y percepciones.

Corrupción e inseguridad son dos asuntos que mueven voluntades a la hora de castigar o confiar en determinado candidato, alianza o partido, la falta de oportunidades para la movilidad social, mejor educación pública y un sistema de salud más dotado complementan la reflexión individual y colectiva.

En lo económico, México llega a esta elección con 173 mil millones de dólares en reservas internacionales, las más altas en la historia de años electorales. El FMI tiene para México una línea flexible de crédito por hasta 88 mil millones de dólares, superior a las de hace seis años. Semejante blindaje contra choques externos es muestra de la confianza que analistas y entidades tienen en los fundamentales macroeconómicos del país.

La tasa de desocupación es de 3.2 por ciento (en 2012, 4.8) y el crecimiento (insuficiente siempre, pero igualmente deseado por otras economías) promedia en 2.3 por ciento, a pesar de la incertidumbre generada con la revisión del TLCAN. La deuda pública es mayor a la de 2012 y 2006. Asignatura pendiente para quien resulte ganador.

La recaudación se ha elevado significativamente, no así la base de contribuyentes. Los ingresos no petroleros están en sus niveles más altos. El consumo interno se mantiene a pesar de cierta desaceleración que los especialistas califican como especulativa-normal.

A partir de estos y otros horizontes, de los múltiples cristales a través de los cuales miramos el presente y futuro del país es que decidiremos cada voto.

Enojo, resentimiento, esperanza, fe privada en el personaje público que pide su voto. A eso vamos, así llegamos. México elige a partir de sus creencias y sus realidades, entre mitos y verdades, el futuro próximo, se define ahora.

Carlos Urdiales

Carlos Urdiales

Chilango desde 1964, comunicólogo con aspiraciones periodísticas. Formado en la radio informativa, madurado en la televisión y feliz en la prensa impresa. Disfruto el reto de las redes sociales y los nuevos formatos multiplataforma. Nada me deja de asombrar, nada doy por sentado. La compleja realidad, simplifica la vocación que no claudica. Gracias siempre por leer.
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