• Tamaño de fuente: A  A  A  A  
Jugadores de Alemania tristes tras su caída, ayer, en Rusia. Foto: Especial

Lo de Alemania simplemente es inverosímil. Es la tercera vez consecutiva que un equipo campeón del mundo queda fuera de la competencia en la primera fase; pasó con Italia en Sudáfrica 2010, con España en Brasil 2014 y pasó ayer. El castillo que se mantuvo durante cuatro años y que se fortaleció con la Copa Confederaciones un año atrás fue derrumbado de forma humillante por Corea del Sur, un combinado que parecía débil en el papel, pero en la realidad, la triste realidad para los bávaros, fueron contundentes y con dos goles les dieron el adiós de la justa a los europeos.

Gráfico: La Razón de México

La Mannschaft ha caído, sin dignidad, sin permitirse revalidar su grandeza. Corea del Sur, que remó contracorriente y venció todo pronóstico, dijo también adiós, pero lo hizo con la cara muy alta, llevándose un dulce sabor de boca.

Los pupilos de Joachim Löw, que ya habían dado muestra de flaqueza en su debut ante México (1-0) y de milagro se impusieron ante Suecia (2-1) en la segunda fecha, volvieron a sucumbir, aunque, hay que decirlo, sí ofrecieron pelea, una torpe pelea que en su mayor parte terminó en balones perdidos.

Los goles de Kim Young-Gwon al minuto 92, el cual fue revisado por el VAR, como si fuese una negación o parte de la jugarreta e incredulidad de ver a Alemania en el piso; instantes más tarde, al 96’, Son Heung-Min cerró la debacle bávara, tras una desesperada salida de Manuel Neuer, quien a esas alturas estaba en el centro del campo, lo que hizo más humillante la caída de la Mannschaft.

A Corea no se le puede restar honor, más cuando la vigente campeona del mundo afrontó los primeros minutos de forma revolucionada, pero los orientales fueron aguerridos, aferrándose a un milagro, para el cual el Tri también tenía que hacerles el favor de ganar, pero eso no pasó.

Jugadores de Alemania tristes tras su caída, ayer, en Rusia. Foto: Especial

Löw y sus pupilos precisaban sumar tres; 90 minutos los vivieron con la zozobra de convertir un tanto y romper el 0-0 que los aquejaba, que les recordaba la presión, que los fue matando a cuentagotas. La sorpresa no se pudo evitar, ya que, al no ganar, quedaron como el hazmerreír del Mundial, y fue a las primeras de cambio, algo que no sucedía desde la Copa Mundial de 1938, en Francia.

El seleccionador germano realizó algunos cambios en su once e introdujo cinco nuevos con respecto al equipo que derrotó a Suecia, dos por obligación y tres por decisión técnica: entraron Özil, Goretzka, Khedira, Hummels y Süle por Müller, Draxler, Rudy, Boateng y Rüdiger, respectivamente.

Foto: Especial

Corea del Sur, dirigidos Shin Tae-Young, no pudo contar por lesión con dos piezas clave como Kim Sung-yueng y Park Joo-Ho, pero mandó un parado similar a la que empleó contra México: un 4-4-2 replegándose atrás y buscando salir al contra con Koo Ja-cheol y Son Heung-min.

“Estoy en shock. Desde luego, es una gran decepción. Soy el primero en preguntar: ¿Qué salió mal? ¿Qué fue? La eliminación es mi responsabilidad. Tengo que dormir con esto por una noche, estoy muy decepcionado, frustrado”

Joachim Löw

Técnico de Alemania

Los bávaros fueron lentos y sin idea, sin chispa en Kazán ante Corea. En la primera mitad llevaron el peso del partido los germanos, con el 75 % de la posesión y por momentos llegaron a 85 %, pero los Guerreros de Taeguk, con menos hicieron más, robaron, salieron con frescura, idea y mucha intensidad; fueron peligrosos en la última zona.

En la segunda mitad, el campeón tampoco consiguió penetrar la férrea línea de cinco atrás de los coreanos, bien acomodados, replegados atrás y con el cuchillo en los dientes.

Así fue como Corea marcó por partida doble en el descuento, primero con Kim, en un tanto que otorgó la tecnología al comprobar que había tocado Kroos hacia atrás, y después con Son, en un contragolpe tras una pérdida de Neuer en el centro del campo. Así fue como Alemania murió en Rusia, una tierra fría, no más fría que el presente bávaro.