Jorge Marín posa con una de sus esculturas, ayer, en Turquía. Foto: Especial

Con un mensaje de reconstrucción y hermandad, el escultor mexicano Jorge Marín se convirtió ayer en el primer latinoamericano en exponer en la Folkart Gallery, uno de los recintos artísticos más importantes de Turquía.

La reconstrucción del ser, una muestra integrada por 10 esculturas monumentales en bronce, invitan a la reflexión sobre los procesos de construcción del individuo y explora el concepto del cuerpo como un vehículo de conexión con el mundo que nos permite percibir el entorno y generar memoria.

  • El Dato: El escultor Jorge Marín se convirtió en el primer latinoamericano en exponer en Azerbaiyán.

“Esta obra es un ejercicio de introspección sobre los procesos de construcción del individuo y del cuerpo como vehículo de conexión con el mundo y com generador de memoria”, explicó Marín a través de un comunicado.

Las esculturas de hasta cuatro metros de altura, harán, durante un año, un recorrido por las capitales culturales más importantes de Turquía tales como Esmirma, Ankara y Estambul. Un viaje que también pretende fomentar un diálogo entre el arte y la historia.

El eje del diálogo que el creador pretende entablar entre dos de las disciplinas más importantes de las humanidades  también es una muestra de los lazos de amistad que unen a Turquía y a México.

Las piezas que llegan a medir hasta cuatro metros de altura y de 1.6 toneladas, fueron creadas por Marín durante los últimos 7 años, en su estudio de México. Su obra, caracterizada por el empleo de alas en los personajes, es —dice el escultor—  algo necesario debido a los momentos que atravesamos.

“Es una reflexión necesaria en momentos en que nuestros dos países sufren por las consecuencias de la violencia y que regularmente son objeto de desastres naturales”, apuntó en un comunicado.

Jorge Marín, quien es arquitecto de profesión, se ha convertido en uno de los máximos exponentes del arte contemporáneo en la disciplina de la escultura. El la cerámica o la resina son algunos de los materiales que el creador domina, pero el bronce se convirtió en su sello distintivo.

Su obra es reconocida tanto a nivel nacional como a nivel mundial. Las piezas de bronce han recorrido países como China, Azerbaiyán, Estados Unidos, Canadá, Costa Rica, Hungría, Inglaterra y Portugal.

El espacio público es uno de los lugares que el artista ha optado por invadir debido a la estrecha relación que tiene con el público y el fácil acceso que representa para éste. “Es un juego lúdico y espontáneo”, dice.