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Alza de la gasolina. Foto: Especial
Alza de la gasolina. Foto: Especial

Los precios de las gasolinas automotrices en el país vieron su mayor aceleración en los últimos cinco meses durante el mes de julio, conforme el gobierno redujo el estímulo fiscal que determina para mitigar las variaciones del precio en el mercado interno.

El precio de la gasolina de bajo octanaje registró su séptimo incremento mensual del año, ahora de 1.8 por ciento con respecto a junio, el mayor avance desde que los precios de ese combustible subieron 4.3 por ciento en febrero frente a enero.

Con el incremento, la gasolina de bajo octanaje, también conocida en el país como Magna, acumuló un alza de 14.6 por ciento en lo que va de 2018, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la dependencia encargada de recabar las cifras económicas y sociales del país.

Según Infosel, el incremento del mes pasado al precio promedio de la gasolina Magna dejó su cotización en un nivel 19.5 por ciento por arriba del que tenía en el séptimo mes de 2017.

Por lo que se refiere a la gasolina de alto octanaje, conocida aquí como Premium, el alza promedio del mes pasado fue de 1.6 por ciento, igualmente el mayor desde el avance de 3.3 por ciento de febrero.

En lo que va del año, esa gasolina registra un alza de 11.1 por ciento, mientras que en términos anuales reporta un alza de 15.3 por ciento, según el Inegi.

Los precios de las gasolinas en México han venido elevándose en meses recientes, conforme el gobierno retiró parte del estímulo fiscal que otorga a los consumidores vía el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).

A partir de 2017 el gobierno dio fin al esquema de control de combustibles que aplicó durante casi ocho décadas, con el objeto de crear un mercado de comercialización de gasolinas que fuera competitivo.

  • El Dato: El estímulo en pesos lo determinó Hacienda, y en julio fue de 21.3% para magna y 44.2% en premium.

No obstante, la mayor parte de los combustibles que demanda el mercado mexicano provienen del extranjero, principalmente del sur de Estados Unidos, por lo que el comportamiento de las gasolinas está determinado por los cambios en los precios internacionales de la molécula y por las variaciones en el tipo de cambio.

De ahí que, para evitar cambios bruscos, el gobierno creó un esquema en que si los precios internacionales subían entonces reducía la cantidad de IEPS que cobraba. En caso contrario, si los precios de referencia bajaban, entonces podría subir nuevamente la carga fiscal.

Fue en julio, cuando el gobierno dejó de cobrar, en promedio, 47.3 por ciento del IEPS de gasolina de bajo octanaje o el equivalente a 2.17 pesos por litro, así como 26 porciento del impuesto para gasolina de alto octanaje o 0.863 pesos por litro.