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Las propuestas sugeridas por el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM) y la gerencia del proyecto, Parsons, así como las del empresario Carlos Slim, entre otras, para mantener la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) son viables para que el próximo gobierno invierta poco o nada en este proyecto, pero es necesario que haya transparencia para dar certeza al mecanismo  de financiamiento.

 El Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, sostuvo que se tendría la posibilidad de que se concesionara parcial o totalmente la obra; lo cual dependerá de lo que se necesite para que se concluya. A la par, Javier Jiménez Espriú, próximo secretario de Comunicaciones descartó la necesidad de seguir recurriendo a recursos fiscales para su construcción.

Ricardo Trejo, director general de la consultora especializada en infraestructura Forecastim, la propuesta de que se concesione totalmente o parcialmente, es viable; pero deberá dar claridad y certidumbre, pues al darse este tipo de mecanismos, deberá haber una regulación.

 “El gobierno ya no lo operaría, entonces debe de haber una regulación muy expedita y eficiente, de tal manera que los costos que el privado cobre sean costos que reflejen la eficiencia y eficacia de haberse quedado con el aeropuerto”, apuntó en entrevista con La Razón.

 Añadió que otros instrumentos como la Fibra E o Asociaciones Público-Privadas, las cuales ya se han realizado para financiar esta obra, sí serían de ayuda; aunque no cambiaría como tal cual el camino que llevan actualmente las inversiones.

 En el dictamen dado a conocer la semana pasada, se indicó  que se buscará una tercera opinión para determinar si la construcción continúa donde se encuentra actualmente o se cancela, y optan por hacerlo en la Base Militar de Santa Lucía.

Aunque la obra del NAIM lleva un avance de 31 por ciento, para que se concluya la primera fase faltan 88 mil millones de pesos. La inversión inicial fue de 13 mil 300 millones de dólares y a la fecha se ha incrementado a 15 mil 700 millones de dólares.

El especialista indicó que una de las maneras para que el país no se siga sobreendeudando es que se concesione, pero debe realizarse legalmente para evitar una elevación de costos que no debería ser.

“Estamos hablando de una infraestructura de aglomeración, porque no hay una competencia; en un solo punto se concentra toda la actividad aeroportuaria del Valle de México, entonces si no hay una regulación alrededor de ella, puede ser que el privado haga uso de sus facultades para elevar el costo, digamos, entonces ahí la regulación debe ser muy clara”, dijo.

El Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México y Parsons también plantearon la posibilidad de realizar una nueva Fibra en Infraestructura o Fibra E, con la cual, señalaron, se podrían reunir 32 mil millones de pesos adicionales.

Actualmente, ya se cuenta con una Fibra E que se realizó por un monto de mil 600 millones de dólares, la cual sería cubierta con excedentes de operación y la cual concluyó en marzo pasado.

No obstante, la realización de la nueva terminal, en donde actualmente se construye es imperante, toda vez que instituciones como Moody’s han referido que cancelar la obra dañaría la calificación.

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