Anaya deja otra baja en el PAN

CANELA FINA

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El estilo de Ricardo Anaya, de dirigir el PAN como si fuera su finca, ha provocado la baja en el partido de otro panista de prosapia: ayer fue Roberto Gil. Antes, el 6 de octubre pasado, Margarita Zavala. Le van quedando a Anaya las fuerzas básicas: Marko Cortés, Damián Zepeda…

Gil Zuarth pidió licencia como senador y se queda en el PAN, pero eso es un eufemismo suyo: la verdad es que Anaya no le ha dejado en su partido ni un gancho donde colgar el saco. Tampoco al expresidente Felipe Calderón, ni a Ernesto Cordero…

Es la razia de Anaya: el chico que no deja nada para nadie, lo cual en política es virtud o hándicap, según soplen los vientos. Y a Anaya le soplan tan bien que hasta se encarama como rockstar en torres de escenarios, para sentir mejor la brisa del éxito.

¿A quién pierde el PAN con el alejamiento de Roberto Gil? A un militante con 20 años en el partido y a su principal orador en tribuna, a su mejor polemista, a uno de nuestros políticos más ilustrados, uno de los mejores exponentes de la expresión de la política como el arte de lo posible.

De hecho, Gil es un recordado presidente del Senado en la actual legislatura, posición a la que otorgó estatura política, prudencia y cualidades conciliatorias, el tacto y la moderación que no siempre ha tenido y que le granjeó el respeto de todas las fuerzas políticas.

A ese político pierde el PAN: ajeno a la estridencia, un pivote respetado y recurrido en los otros partidos, algo que se ve poco en nuestra política, salvo figuras como Ricardo Monreal en Morena, Manlio Fabio Beltrones y Eruviel Ávila en el PRI, Héctor Serrano en el PRD…

Gil lo había hecho ya en su época como diputado en 2009, cuando, con sólo 32 años, PRI y PRD pusieron como condición al PAN que fuese Roberto Gil su interlocutor en la Cámara de Diputados para poder sacar las reformas que en ese momento quería Calderón.

¿Entonces a quién obliga la tenaza de Anaya a distanciarse del PAN? Pues a un político panista que logra casi todas las negociaciones sin aspavientos ni estridencias, con olfato político y finura personal… justo en momentos en que existe un PAN sin panismo y sin cultura panista.

Sin embargo, la política va a recuperar a Roberto Gil, quien, por lo pronto, anoche se robó el show como gran polemista en el programa Si me dicen no vengo, con Joaquín López-Dóriga, al defender la Ley de Seguridad Interior.

Pero es lógico que alguien así sea obligado a salir del PAN de Anaya…
Un PAN de “sí, señor, no, señor”.

Rubén Cortés

Rubén Cortés

Periodista y escritor. Nació el 18 de enero de 1964 en Pinar del Río, Cuba y vive en México desde 1995. Es graduado de periodismo por la Universidad de La Habana. Ha sido corresponsal de Guerra. Es autor de los libros Crónicas de Guerra, Afganistán e Irak en el frente de batalla, Nueve meses en la eternidad, ¡Cuba, Cuba!, Un bolero para Arnaldo y Los nómadas de la noche: Cuba después de Castro. Es Director General del periódico La Razón de México.
Rubén Cortés