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La provincia está llena de afamadas arenas de lucha libre, pero pocas pueden competir en tradición con la Olímpico Laguna. Ubicada en la calle Mina esquina con Ocampo, en la ciudad de Gómez Palacio, ha sido desde la década de los cincuenta uno de los testigos más fidedignos de la historia de este deporte.

La Laguna siempre se ha distinguido por ser semillero de luchadores de calidad. Blue Panther, Gran Marcus, Fish-man, El Último Guerrero, la dinastía Espanto, Mano Negra, Dr. Wagner, Stuka, el Halcón Suriano, el Ángel Azteca, el Médico Asesino, Silver King, Pimpinela Escarlata, son algunos de los nombres surgidos en esta región. La arena Olímpico Laguna ha sido testigo de las carreras de estas figuras. Su importancia para el deporte del pancracio es inestimable. Baste revisar los carteles de la década de los ochenta para destacar que además
de ser un recinto importante en la consolidación de estrellas locales, la Olímpico Laguna era escenario de lo mejor de este deporte a nivel nacional. El Solitario, Black Man, Kato Kung Lee, Blue Demon, Rudy Reina, no existía figura que no pisara la lona de Gómez Palacio.

La Olímpico Laguna no es el único escenario en La Comarca dedicado a la lucha libre, pero terminó por convertirse en la capital del encordado por la pasión que se desbordaba en cada función tanto por parte de los luchadores como de la afición. Un recuento de los duelos memorables que se han efectuado en la arena no podría ser resumido aquí por falta de espacio. Pero para no salir de una rivalidad clásica, las peleas ofrecidas por Blue Demon Jr. vs. El hijo del Santo a principios de la década de los dosmil eran entrañables. Eran encarnizadas a tal nivel que incluso terminaban a media calle. Se abría un portón que ocupaba una de las paredes del recinto y los luchadores salían a la vía pública a seguir el combate, en ocasiones incluso detenían el tráfico accidentalmente. Y ensangrentados se golpeaban encima de los cofres de los carros con los faros encendidos.

Las peleas ofrecidas por Blue Demon Jr. vs. El hijo del Santo eran encarnizadas a tal nivel que incluso terminaban a media calle.

La Olímpico Laguna es una arena pequeña. La distancia entre el público y los luchadores es casi nula. Pero la proximidad no crea un espacio íntimo, por el contrario, es un cubo en el que los gritos, el sudor y la sangre rebotan y salpican a todos. Esto además de calentar a los peleadores, calienta al público, que participa de las caídas con rabiosa intensidad. En ocasiones incluso el público se roba el espectáculo. Durante una función de navidad me tocó presenciar una de las cosas más insólitas que se producen en el desierto en temporada de invierno: la lluvia. Si durante el año llueve pocas veces al año, que se produzca este fenómeno es casi diabólico.

A la segunda o tercera pelea comenzó a caer agua y la función se detuvo. El público se dividió. La mitad de la arena se repegó contra una de las paredes y la otra hizo lo mismo de su lado. Entonces, para matar el tiempo y evitar caer en el aburrimiento, la gente comenzó a insultarse en forma de villancicos. Una sección empezó a cantar: “pero mira cómo chingan a su madre los de enfrente, chingan y chingan y chingan y vuelven a chingar”. Obvio, la respuesta no se hizo esperar. Y se pasó incluso a la afrenta personal. Tú, decía alguien, el de la chamarra negra, chingas a tu puta madre. Y entre mentadas y villancicos transcurrieron quince minutos. La lluvia se detuvo y la función se reanudó y la gente siguió tan campante después de haberse insultado.

Los noventa y los dosmil fueron tiempos gloriosos para la Olímpico Laguna. Pero cuando la guerra vs. el narco se apoderó de la región las cosas se pusieron duras. Las balaceras impidieron que la gente saliera de noche. Además de que los ciudadanos de Torreón dejaron de viajar a Gómez por temor a los retenes instalados en el puente que divide a las dos ciudades. Las grandes figuras dejaron de venir a La Laguna. Y la afición se desmoralizó. Sin embargo, las funciones, con luchadores locales, no dejaron de realizarse. La arena continuó operando. Poco a poco ha presentado a grandes figuras como lo hacía antaño. En esta semana Blue Demon Jr. es la carta fuerte del cartel.

La Olímpico Laguna es uno de los símbolos más representativos de la identidad del lagunero. Es un templo que ha visto crecer a varias generaciones de aficionados y de luchadores. Sus funciones del jueves forman parte de la idiosincrasia tanto como los lonches de adobada que se venden afuera. C

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