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Cotización del peso argentino, en una casa cambiaria de Buenos Aires, el miércoles. Foto: Especial
Cotización del peso argentino, en una casa cambiaria de Buenos Aires, el miércoles. Foto: Especial

En Buenos Aires

Argentina acordó el pasado mes de junio un auxilio financiero por 50, 000 millones de dólares a recibir en tres años con el FMI. El objetivo era apuntalar su frágil economía en medio de una volatilidad cambiaria que comenzó en abril y que, tras una breve pausa, cobró nuevo impulso en los últimos días. Pero la falta de efectivo ha llevado al Gobierno a solicitar al Fondo Monetario Internacional (FMI) un desembolso de los créditos en menos tiempo.

Así lo comunicó el presidente Mauricio Macri el miércoles, en una intervención televisiva inesperada que ha provocado el desplome del peso.

“La última semana hemos tenido nuevas expresiones de falta de confianza en los mercados, específicamente sobre nuestra capacidad de lograr financiamiento para 2019”, informó.

El líder conservador pretende evitar lo que los argentinos denominan “la corrida del dólar”, es decir, ver cómo su moneda se devalúa frente a la divisa estadounidense.

Precisamente, el préstamo solicitado al FMI está destinado a frenar esa depreciación galopante del peso y, además, a pagar la deuda externa y otras necesidades como los salarios de os funcionarios. En este contexto, ayer el peso argentino perdía un 14.7% de su valor ante el dólar estadounidense en el mercado de divisas, una devaluación que no pudo ser frenada por la decisión del Banco Central de subir los tipos de interés del 45% al 60%.

En los últimos 12 meses la moneda ha perdido más del 109% de su valor frente al dólar, especialmente desde mayo, cuando el aumento de las tasas de interés en EU afectó fuertemente a mercados emergentes como el argentino.

Tras el huracán desatado por el sorpresivo anuncio de Macri, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, salió a dar la cara: “Nosotros vemos esto como parte de un proceso de recuperación en un contexto de enormes dificultades estructurales”. Y reconoció que el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional para adelantar los próximos desembolsos (Argentina ya ha recibido 15,000 de los 50,000 millones solicitados) no está cerrado. Las conversaciones continúan.

Pese a todo, el FMI lanzó un comunicado de apoyo político a Argentina, pero pidió nuevos recortes.

El país lleva cuatro meses en una permanente tensión cambiaria; sin embargo, el jefe de Gabinete de Macri reconoció que “no hay una solución mágica” para la crisis desatada por la abrupta depreciación del peso y descartó que el país recurra, como ya hizo en otras ocasiones, a suspender los pagos de la deuda o a aferrarse a la emisión de dinero.

Peña también salió al paso de los rumores que hablan de una inminente reestructuración del Gobierno, negándolo rotundamente pese a que su compañero en la cartera de Interior, Rogelio Frigerio, que reconoció que “el equipo puede cambiar así como los instrumentos de las políticas”.

“Es una metáfora del enfermo que recibe un tratamiento que ya no sirve. Desde que el 8 de mayo Macri inició negociaciones con el FMI, el dólar subió de 23 a 34.50. Se perdieron 15,000 millones de reservas, la inflación se aceleró, cayó el nivel de actividad y empeoró la situación social, pero bueno, el tiempo les dará la razón o no», aseguró a La Razón Ariel Toribio, analista de la Universidad de La Matanza.

El Gobierno lanzó medidas de ajuste fiscal que incluyen la reducción del tamaño de los organismos del Estado, mediante despidos, la congelación de contrataciones y recortes de subsidios a las exportaciones así como una subida de las tarifas de los servicios públicos y la eliminación de beneficios impositivos al sector industrial.

En su momento, dijo que su intención era utilizar una parte del dinero del FMI para dar seguridad a los inversores.

“Sin embargo, una vez más, el plan falló y ahora volvemos a estar atados de las manos”, afirma el experto, quien resaltó que “los empresarios e inversores han vuelto a traicionar a Macri con una fuerte fuga de capitales”.

El economista Germán Fermo abundó en que Macri “debe tomar decisiones importantes”, que pasan por «cambiar su gabinete, porque este equipo ya no tiene credibilidad” y, al mismo tiempo, “deshacer decisiones tomadas este año muy malas, como el impuesto de la renta financiera. Así se ganaría la confianza de los mercados y se frenaría la crisis cambiaria”.

En la Plaza de Mayo, como cada jueves, las madres, símbolo de los desaparecidos durante la dictadura, daban ayer vueltas sin cesar alrededor de la pirámide central. Se respiraba un ambiente enrarecido desde que la asociación se tornó más afín a la expresidenta Cristina Kirchner.

“Es increíble cómo la oligarquía vuelve a pactar con el diablo, con el FMI —al que Néstor Kirchner pagó la deuda para independizarse de él—. El Fondo siempre nos la jugó y ahora Macri pide un adelanto, ¿y luego? Más deuda. Macri ya pagó una millonada a los fondos buitre y ahora vuelve a caer”, decía una joven con una bandera con la cara de Evita Perón.