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Foto: Especial
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Poco después del atentado del 11 de septiembre, el Museo Whitney de Nueva York recibió una extraña visita. Agentes del FBI se acercaron para examinar las obras de Mark Lombardi. Los agentes exigieron a las autoridades del Whitney que retiraran los pictogramas de Lombardi   —que mostraban una enorme red de intercambio ilegal de dinero a nivel mundial— de su sala de exposición, a lo que éstos se negaron. Poco más de un año antes, el 22 de marzo de 2000, la policía encontró muerto al artista en su estudio de Brooklyn. Se declaró que fue un suicidio y el caso se cerró.

Sus investigaciones de Lombardi —entre ellas, una que vinculaba a George W. Bush, entonces candidato a la presidencia, con un banquero que habría financiado a Al Qaeda— despertaron la sospecha de los amantes de las teorías de la conspiración. En consecuencia, los precios de sus pictogramas ascendieron de manera astronómica, y para el horror del FBI, su popularidad siguió aumentando. Ahora, el Museo Metropolitano de Nueva York, expone algunas de sus obras, junto con las de otros 30 artistas, en una muestra titulada Todo está conectado: arte y conspiración.

Doug Eklund, uno de los curadores de la exhibición, explicó que “esta es la primera exposición de la que tengo conocimiento que reúne a artistas interesados en la conspiración como sujeto artístico”. Mientras en Washington se debate hasta el cansancio la legalidad de la campaña presidencial de Donald Trump y sus vínculos con Putin, reflexionó acerca de la vigencia del tema: “estos días se habla mucho de conspiración. Al organizar esta muestra nos dimos cuenta de que es algo que ha estado presente desde hace mucho tiempo. La exposición abarca alrededor de 50 años de trabajo artístico”, desde 1969 hasta 2016.

En la muestra, que se inaugura el próximo 17 de septiembre, se podrán ver obras de Jenny Holzer, quien crea instalaciones y cuadros con documentos desclasificados del Archivo Nacional de Seguridad estadounidense.

“Otro de los momentos en los que indagamos es la crisis del sida. El Silence=Death Project creó un póster de cómo decenas de miles de estadounidenses murieron por esa enfermedad en 1987 y, sin embargo, el presidente ni siquiera había pronunciado la palabra sida”, señaló el curador Ian Alteveer.

Gráfico: La Razón de México

Lo anterior, en referencia a un cartel en el que aparecía un triángulo rosa sobre un fondo negro y, en blanco, el eslogan Silence=Death (Silencio=Muerte). En algunas versiones también se podía leer la siguiente frase: “¿Por qué Reagan guarda silencio sobre el sida? Los gays y las lesbianas no son desechables… Utiliza tu poder… Vota… Defiéndete… Convierte tu rabia, miedo y dolor en acción”. El póster fue creado en 1987 por seis activistas que eligieron el triángulo porque era un símbolo gay tomado de los campos de concentración nazi, donde los homosexuales eran obligados a llevar uno, aunque invertido, en el uniforme.

También, los Panteras Negras, tan investigados por el FBI desde finales de los 60 hasta su disolución en 1982, están presentes en la exposición gracias a las ilustraciones de Emory Douglas. Sus dibujos aparecieron durante años en el periódico oficialista; en ellas, los policías eran representados como cerdos con uniforme.

Los curadores no dejan fuera uno de los eventos que más teorías de la conspiración ha despertado desde 1963: el asesinato de John F. Kennedy. La misteriosa artista Lutz Bacher trató el tema en sus Entrevistas sobre Lee Harvey Oswald, en las que junto a recortes de fotografías de Oswald, superpuestas para dar la sensación de que se trata de más de un hombre, charla consigo misma en torno al asesino de Kennedy.

La segunda parte de la exposición investiga el lado más delirante de las conspiraciones. Se revisa a un grupo de artistas que ofrecen respuestas “más fantasmagóricas” a los casos. Jim Shaw, por ejemplo, trabaja en un proyecto titulado Oism, con el que intenta crear una nueva religión. Tony Oursler, por su parte, indaga con sus instalaciones multimedia en temas de corte psicológico, como la influencia de la televisión en el modo de pensar de las personas, aunque también aborda el estado del medioambiente y la polución biológica.

La muestra incluye obras de Peter Saul, considerado uno de los padres del Pop Art, que trata temas como el movimiento por los derechos civiles, la guerra de Vietnam, la pena de muerte y la presidencia de Trump.

  • El Dato: En la exhibición también se incluye el trabajo de Trevor Plage, quien ha indagado lugares secretos en Afganistán y otras partes del mundo, donde supuestamente el gobierno de EU lleva a personas para interrogarlas y torturarlas, sin dejar rastro.
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