Asesinato en el Expreso de Oriente, mucho adorno y poco misterio

Una nueva adaptación de la novela "Asesinato en el Expreso de Oriente" de Agatha Christie llega al cine; Kenneth Branagh dirige y protagoniza esta nueva versión

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Foto: Especial

Alguien ha sido asesinado en el Expreso de Oriente y todos los pasajeros son sospechosos. Solo el mejor detective del mundo, Hércules Poirot, será capaz de encontrar al culpable, mientras permanecen varados luego de una tormenta de nieve en los Balcanes. Uno de los escritos más populares de la legendaria Ágatha Christie, vuelve a ser interpretado para la pantalla grande en una súperproducción, con un reparto de alto calibre y un director que parece ideal para sacar adelante tal proyecto, pero como todos lo sabemos, las cosas no son tan sencillas.

Sin duda esta nueva versión de Asesinato en el Expreso de Oriente viene con todo lo que podría esperarse de una película realizada por el célebre y siempre shakespereano Kenneth Branagh. Es decir tiene diálogos precisos, una partitura musical sofisticada, un montaje impecable, además de escenarios fastuosos que en general evidencian un minucioso trabajo de reproducción de la época que le sirve de contexto a esta truculenta historia. Sin embargo, hay algo muy importante y que a diferencia de otras de sus propuestas, está no tiene, y es alma. La excesiva corrección que en otras ocasiones ha jugado a su favor, aquí provoca una frialdad crónica en el relato y sofoca el desarrollo de los puntos de tensión que tendrían que sostener lo que se plantea como una historia de misterio, y que termina recargándose en el drama. Nadie niega que el armado de inicio sorprende y seduce, pero muy pronto y de manera irremediable comienza a sentirse vacío y artificioso. Tal es el caso de algunas secuencias, como aquella en laque desde lo alto la cámara sigue los pasos de los pasajeros y nos va mostrando las entrañas de los vagones del tren en cuestión; que terminan siendo solo un efectismo. Algo muy similar sucede con el llamativo elenco encabezado por estrellas de la talla de Michelle Pfeiffer, Judi Dench y Johny Deep -quien por cierto pasa desapercibido con un personaje que poco tiene que ver con el planteado por la novela-; apuntalado por actores de capacidad probada y reconocida como Willem Dafoe; quienes se mantienen en interpretaciones calculadas, siempre en el tono correcto, pero sin aportar la organicidad necesaria para que lo intrincado del planteamiento conecte con el espectador.

Ni hablar de las claras diferencias que esta adaptación tiene con respecto a la genial novela escrita en 1934 , son muchas y encajan con respecto al mecanismo general, pero como este carece de un trasfondo emocional consistente, quedan solo como pequeños lujos de naturaleza anecdótica. Así pues estamos ante una reinterpretacion de impecable manufactura, cuyo acabado visual se disfruta muchísimo, pero que no posee la fuerza de la intriga propia de la obra que le da origen, que incluso se queda corta en relación a la versión que entregará Sidney Lumet en 1974, y que entre tanto adorno apenas resulta entretenida.

El original asesinato en el Expreso de Medio Oriente

El estreno de la adaptación fílmica de cualquier tipo de obra, siempre resulta un excelente pretexto para acercarse a ella y descubrirla, o volver a revisarla si es que ya se le conocía. En este caso además es una de las novelas más vendidas alrededor del mundo y una referencia obligada en cuanto suspenso y el misterio. Se trata de Asesinato en el Expreso de Oriente, que a pesar de haber sido escrita en 1934, no deja de sorprender con su narrativa envolvente y lo efectivo de las vueltas de tuerca que van empujando una historia truculenta en la que cada uno de los detalles de las descripciones, se convierte en pistas potenciales de lo que podría ser un posible desenlace. Sin duda es de revisión obligada y actualmente existe una muy práctica edición casi de bolsillo, publicada bajo el sello de Editorial Planeta.

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