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Elisa Carrillo, primera bailarina de la Ópera de Berlín.

Con repertorios que van de lo clásico a lo experimental, arrancó la primera edición de Danzatlán, Festival Internacional de Danza, un proyecto que de la mano con la Fundación Elisa Carrillo pretende abrir un espacio de diálogo e interacción entre bailarines, coreógrafos, espectadores y público.

El dato:

  • 3 Compañías del continente estarán presentas

En el marco de esta fiesta dancística, los mexicanos podrán deleitarse, del 7 al 15 de julio, con la presencia de tres de las mejores compañías del continente además de una gala especial en la que participarán 12 de los bailarines más importantes de todo el mundo, incluida la primera bailarina de la Ópera de Berlín, Elisa Carrillo Cabrera.

El amor, el tiempo, la sonoridad de lo folclórico y la relación con el cuerpo, son algunos de los componentes presentes en cada uno de los montajes que Hubbard Street Dance Chicago, Les Ballets Jazz de Montrèal y la São Paulo Companhia de Dança, así como el Ballet Floklórico de Amalia Hernández prepararon para los nueve días que durará la fiesta.

El sábado en lainauguración de esta fiesta de la danza en el Teatro de las Artes del Cenart, Elisa Carrillo destacó que a cinco años de existencia de la fundación que lleva su nombre, la primera edición de Danzatlán es un paso más para extender el disfrute de los bienes culturales y “traer a México el arte y talento de otros países y para mostrar lo que hacemos en el nuestro”.

Hubbard Street Dance Chicago deleitó al público.

Con un nombre que hace referencia al náhuatl, este festival se identifica con un país que desde siempre se ha expresado a través de sus danzas, para que el público se acerque al arte en movimiento que alimenta el espíritu, pero además, para que México sea un país importante en el mapa mundial de la danza.

Tras las palabras Hubbard Street Dance Chicago, una de las compañías estelares de Danzatlán, presentó la obra Grace Engine, enérgica y poderosa, con secuencias vertiginosas de una decena de bailarines y con una iluminación dramática; siguió con Lickety-Split, una pieza para tres parejas más cercanas a la alegría que al romanticismo.

La primera función cerró con Decadance/Chicago, compuesta por fragmentos de diversas coreografías y que reunidas ofrecen el universo de su creador, Ohad Naharin, un universo en el que es posible conectar con la personalidad de la decena de bailarines porque cada uno impone con la individualidad de su movimiento, de su ser, un efecto muy difícil de conseguir.

Movimientos experimentales y exploración corpórea.