• Tamaño de fuente: A  A  A  A  
El festejo de los belgas tras anotar el tercer tanto, ayer en la Arena de Rostov. Foto: AP

La selección de Bélgica, que se vio abajo por 2-0, se supo sobreponer y concretó un 3-2 a su favor, tras un segundo tiempo soberbio, en el que los Diablos Rojos imprimieron velocidad y seguridad a su delantera, mientras que el combinado de Japón no supo aprovechar su ventaja, por lo que de último minuto quedó eliminado y los europeos superaron la fase de octavos y ahora se medirán con Brasil en cuartos de final.

Pese a que la selección de Bélgica apenas había sido capaz de vencer a Japón sólo en una ocasión, el pasado 14 de noviembre en un encuentro amistoso, y las otras cinco veces que se enfrentaron estas dos selecciones, los Diablos Rojos habían quedado a deber, ayer llegaban como favoritos a la siguiente fase; sin embargo, los nipones arrancaron el encuentro con propuestas.

Haraguchi anotó el primer gol de Japón al 47’, con un remate fuerte y raso, imposible para Courtois. Foto: AP

Fueron diez minutos de un tibio acoso, pero de una clara delimitación por parte de los asiáticos, quienes al mismo tiempo fueron fríos, hasta que los belgas se despabilaron y cerraron las puertas en su medio campo para también ir al frente; pero si los pupilos de Akira Nishino ya habían demostrado que podían llevar las riendas del juego en ataque, también dejaron en claro que en defensa eran sólidos.

Gráfico: La Razón de México

Así se fueron otros 10 minutos, con la artillería de Bélgica, conformada por Kevin De Bruyne, Yannick Carrasco, Thomas Meunier, Romelu Lukaku, Eden Hazard y Dries Mertens, atacando por doquier, pero la zaga japonesa se comporto fría y trató de salir en todo momento jugando.

Casi llegando al minuto 30 el choque se equilibró, pero no de forma dinámica, sólo se dividió la posesión, la llegada a los marcos era de forma muy displicente, el juego se aglomeró en el centro del campo, hasta el punto de volverse soso y así murió el primer tiempo del encuentro.

Para la segunda mitad el juego comenzó con más dinamismo: los nipones trazaron su defensa con bastante orden y poco a poco fueron ganando metros al frente; mientras que sus rivales se regocijaban en el poderío de sus talentos individuales.

El defensa Vertonghen metió a los Diablos Rojos al encuentro con su gran anotación de cabeza, al minuto 69. Foto: AP

Al 48’, Gaku Shibasaki puso una asistencia, después de un pase en profundidad tras un contraataque, el esférico llegó a Genki Haraguchi, quien remató con el zapato derecho, desde el lado derecho del interior del área por bajo, junto al palo izquierdo. Ahí, la selección que se clasificó a los octavos por tener dos tarjetas amarrillas menos que Senegal se fue al frente 1-0.

Luego, al 52’, una jugada que se trazó de forma exquisita quedó para Shinji Kagawa, quien sirvió a Takashi Inui, este último le metió todo el pie a su remate con la derecha y el balón tomó una fuerza descomunal y se incrustó, cual bala, pegado al palo izquierdo  del portero Thibaut Courtois.

Parecía que ya estaba todo definido, el representativo de Japón tomó confianza, pero los belgas se echaron al frente, de ahí que al 69’ llegara el primero de los Rojos, cuando Jan Vertonghen remató de cabeza con la intención de poner un centro, pero el balón se incrustó, de forma circunstancial, en la meta del portero Eiji Kawashima.

Los tiempos extra eran inminentes, pero Chadli le dio el triunfo por 3-2 a Bélgica tras un gran contragolpe. Foto: AP

Luego, siete minutos más tarde, llegó la igualada, cuando Marouane Fellaini remató de cabeza desde el centro del área por el lado derecho, después de una asistencia de Eden Hazard. El mediocampista ayer jugó como un delantero más y cuando se le precisó salió entre un puñado de jugadores japoneses y, aprovechando su resorte, altura y precisión, empujó de cabeza.

Cuando parecía que se iban a alargue, al 94’, se hizo la magia. Courtois despejó rápidamente, pasó a Kevin De Bruyne, quien corrió cual gacela y le cedió la redonda a Thomas Meunier por izquierda, este último avanzó unos metros y puso un centro que se paseó por toda el área chica de los nipones, incluso Lukaku dejó pasar, pues su compañero, Nacer Chadli, estaba mejor ubicado y fue él quien remató de primera, fuerte y acomodado para poner el 3-2 definitivo.

  • El Dato: Nunca, en un Mundial, se había visto que un equipo se repusiera de un 2-0 en contra, a falta de 22 minutos para que terminara el juego.

Compartir