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Expertos mexicanos y estadounidenses han emprendido una nueva búsqueda para encontrar los 10 navíos que hundió Hernán Cortés en Veracruz como parte de un acto que marcó el inicio de la conquista de América.

El proyecto Arqueología Subacuática en la Villa Rica evoca una expedición decimonónica de 1890 encabezada por el historiador Francisco del Paso y Troncoso, que se convirtió en precursora de la arqueología subacuática en México.

Participan expertos mexicanos y estadounidenses.

La nueva expedición está a cargo del doctor Roberto Junco, titular de la Subdirección de Arqueología Subacuática del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México, y los arqueólogos Frederick Hanselmann y Christopher Horrell, de la Universidad de Miami y el Buró de Seguridad y Cumplimiento Ambiental de Estados Unidos, respectivamente además cuenta con una beca de National Geographic Society.

Se trata de un proyecto del INAH que usa un magnetómetro y un sonar de barrido lateral, entre otras tecnologías para ubicar en un radio de 10 kilómetros caudrados piedras, clavos o alguno de los elementos de las embarcaciones que pudieron sobrevivir al paso del tiempo y la corrosión.

El comienzo de la invasión:

  • Cortés llegó a las playas de lo que ahora es San Juan de Ulúa en 1519.

  • En Chalchicueyecan recibió al embajador enviado por Moctezuma Xocoyotzín, tlatoani de Tenochtitlan.

  • En esos arenales fue fundada la Villa Rica de la Vera Cruz.

  • De acuerdo con Bernal Díaz del Castillo, se le llamó Villa Rica de la Vera Cruz, “porque llegamos Jueves de la Cena y desembarcamos en Viernes Santo de la Cruz “.

Lo expertos exploran las aguas de la Antigua Villa Rica, en el municipio de Actopan.

A bordo de una embarcación se realizan trayectos paralelos en profundidades que van de 2 a 15 metros en aras de localizar anomalías que indiquen la probable ubicación de objetos históricos.

“La función del magnetómetro es detectar variaciones en el campo magnético de la Tierra desde la zona que prospectamos. La intensidad y distribución de dichas variaciones nos permiten crear un mapa y definir sitios de alto potencial para luego bucear y excavar en ellos”, expuso Junco.

El equipo señaló en un comunicado que algunos de los artefactos metálicos que pudieron haber sobrevivido bajo el agua, y que funcionarían como indicadores de algún descubrimiento mayor, son clavos, sujetadores, anclas y otros materiales con hierro, además de jarcias y bultos de lastre.

El proyecto se denomina Arqueología subacuática en la Villa Rica y cuenta con el patrocinio de National Geographic Society.

“Sabemos por documentos, como las Cartas de Relación y otras fuentes como la crónica de Bernal Díaz del Castillo, que Cortés no quemó sus naves -eso es un mito construido a partir de referencias de la antigua Grecia-, sino que extrajo de ellas todo lo que le sería útil y luego perforó sus cascos para hundirlas y eliminar la posibilidad de que parte de sus tropas se amotinara”, dijo Junco.

Detalló que de acuerdo con diversos historiadores, fueron 11 las naves que Cortés trajo a la actual costa mexicana, y 10 las que deshabilitó, porque envió una directamente a España para dar noticias de su situación y sus planes.

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