Carlos Hagerman
La honestidad como punto de partida

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Este fin de semana se estrena El patio de mi casa, del director, productor y actor Carlos Hagerman (Ciudad de México, 1966), una historia que parte de las siguientes preguntas: ¿cómo se prepara uno para la muerte?, ¿qué significa el éxito? De esta historia, que presenta en primer plano la vida de los padres de Haggerman, nos habla el también editor, quien en 2002 recibió el Ariel con su trabajo en De la calle . Carlos Hagerman es maestro en dirección de cine por la Universidad de Nueva York, y ha sido galardonado en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, DocumentaMadrid, Los Ángeles Film Festival y el Festival de Biarritz; junto a Juan Carlos Rulfo, realizó Vuelve a la vida , su segundo largometraje documental.


¿La familia es una de tus obsesiones cinematográficas?

Siempre me han gustado las historias de familia, como lo reflejo en Vuelve a la vida (2010) o Los que se quedan (2009). En El patio de mi casa quise contar la historia de mi familia y partir de ahí para hablar sobre el puente que necesitamos establecer entre dos realidades: la ciudad y el campo. También quería hablar de lo que se siente tener una satisfacción al final de tu vida profesional. La película fue rodada en una comunidad muy cerca de donde filmamos Los que se quedan, con gente que conocíamos desde hace muchísimos años. Retrato una misma comunidad pero desde otro punto de vista. No abordamos la historia desde una temática como la migración, sino que vamos y les hacemos preguntas sobre el legado que ellos quieren dejar.

Te atraen los contrastes a través de temas como la educación y el nivel socioeconómico.

Creo que tenemos que acercarnos más a los contrastes. En México hay muchos documentales que nos hablan, desde la denuncia, de las cosas que están sucediendo, de lo que está mal. Esos trabajos son muy importantes porque nos obligan a enfrentar los problemas que vivimos en el México de hoy, pero esta vez quise abordar una historia esperanzadora sobre México. Ese contraste también lo necesitamos. Debemos conocer a gente que inspire a quienes también están haciendo cosas para que esta realidad cambie.

Aunque no haces propiamente un “cine de denuncia”, un artista siempre denuncia algo.

Sí, pero necesitamos complementarlo con otro tipo de denuncia, como la de mostrar a esta gente que hace cosas por cambiar. Pero por cambiar al país, para tener un mejor México. Resulta muy difícil ponerte a contar una historia positiva, de amor, una historia llena de admiración, porque vas casi contra la corriente.

¿Cómo la ha recibido el público frente a panoramas tan desalentadores o violentos en nuestro país?

La respuesta ha sido muy buena. Es un película que puedes ir a ver con la familia, y te dan ganas de salir y seguir platicando con tu familia sobre tu familia.

¿Es difícil sobrevivir para este tipo de cintas que tienen otra naturaleza, es decir, frente a los documentales “tradicionales”, o de denuncia?

En diversas muestras de cine y festivales hemos tenido funciones con el público, con sesiones de preguntas y respuestas. De pronto, alguien se quiebra, comienza a llorar, a hablar de su propia familia. Es decir, la película te llega a través de un contacto emotivo, te hace pensar en tu propia familia, y yo creo que eso es una parte muy importante de lo que queríamos lograr con la historia. Sí, sé que es la historia de mi familia, pero el espectador, al ver esta historia, se identifica con su propia familia y se emociona.

Hay una enseñanza en toda disciplina artística. ¿Cuál fue la tuya?

Nos pasamos una gran parte de nuestra vida buscando un espejismo del éxito, entendido desgraciadamente como sinónimo de fama y fortuna, es decir, de qué tan importantes somos. Y aquí se plantea otra idea de éxito muy distinta y que tiene que ver con terminar tu vida con la satisfacción de haber hecho algo con y por los demás. Es una visión de éxito mucho más fácil de tener, y al final creo que también mucho más satisfactoria.

¿Con el cine puedes llegar a ese tipo de éxito?

Yo espero que se contagie con la película. El cine es un legado para que quede constancia de esos deseos.

¿Cuánto cuesta hacer un documental en México?

Mucho trabajo, muchos años, mucha dedicación. Los documentales en México, además de trabajo y de recursos, de dinero que podemos conseguir por parte de fundaciones o concursos, requieren de mucho cariño y de un gran equipo que te respalde. Esta película la empecé a filmar hace algunos años con una cámara prestada y con ayuda de amigos.

Se percibe que el mercado del cine de ficción nacional es complicado, más aún el de los documentales.

Nos podemos quejar mucho sobre el tipo de espacios que deseamos para nuestras películas, pero yo creo que cualquier película mexicana está luchando por un espacio. Afortunadamente, en México existen festivales que están exhibiendo este tipo de películas.

Esto parece complicado.

Yo creo que a lo largo de los años se ha formado un público que ya está interesado en este cine. Aunque siga siendo difícil, cada vez tenemos más adeptos y más gente interesada en ver nuestras películas.

¿Le pedirías algo a la industria fílmica?

A mí me gustaría que se crearan más espacios para ver nuestro cine. No sólo en la salas cinematográficas, sino que hubiera más salas especializadas para competir con filmes afines, con películas más parecidas a las nuestras. Le pediría al público que se arriesgue, que se atreva a ir con su familia.

¿Es un trabajo “honesto”, más allá de las vanidades?

El punto de partida para contar una historia es la honestidad. Mucho más cuando estás hablando de una historia con personajes reales.

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