Autor de “El Club de la Pelea”, víctima de malversación por 3.4 mdd

El escritor fue víctima de la malversación de fondos por un monto de 3.4 millones realizada contra la agencia literaria que lo representa; con una anécdota explica porque ser una víctima lo hace sentirse halagado

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Foto: chuckpalahniuk

El escritor norteamericano Chuck Palahniuk, autor de la novela El Club de la Pelea, fue víctima de la malversación de fondos por un monto de 3.4 millones realizada contra la agencia literaria que lo representa y esta tarde respondió… con una historia.

En el texto, publicado en su cuenta de Instagram, el escritor narra cómo sus ingresos se redujeron en los últimos años, orillándolo incluso a dejar de realizar lecturas públicas.

Asimismo, explica las posibles causas (piratería, o una simple negativa de los editores a pagar regalías) con las que durante años intentó explicarse la disminución de las ganancias por sus libros.

Palahniuk detalla que incluso llegó a considerar que alguien estaba robándole su dinero, pero la idea era una locura debido a que llevaba trabajando con la misma agencia desde 1994. Sólo que no era una locura en absoluto.

Hace tres días, The New York Post detalló que el contador Darin Webb alteró los libros de contabilidad de la agencia literaria Donadio & Olson, que representa a Palanhiuk, estafó a millones de clientes y dejó a la compañía al borde de la bancarrota.

El dinero robado, presuntamente entre enero de 2011 y marzo de este año, estaba destinado a regalías y anticipos de autor, dice la denuncia.

El autor de Asfixia narra en el texto publicado la tarde del martes que en su infancia, cuando salía con su familia de vacaciones, siempre dejaban la puerta del hogar abierta, pues no había nada que robar. Así que ahora, aunque asegura que el robo lo deja “cerca de la bancarrota”, de algún modo lo hace sentirse halagado.

El autor concluye su carta disculpándose con por los insultos lanzados contra sus editores y contra la piratería.

Agrega que, pese a estar cerca de la bancarrota, es rico, pues así lo hace sentirse que sus amigos y lectores se hayan ofrecido a ayudarlo desde que se descubrió el robo. Y destaca que confirmar que existía un robo le enseña que no está loco, ni está solo.

My response to the recent NY Post article about embezzlement at my literary agency.

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El supuesto robo contra Donadio & Olson fue descubierto el pasado otoño cuando un autor no identificado, que esperaba recibir un anticipo de 200 mil dólares de su editor, le preguntó a Webb por qué no había recibido el pago. Según la denuncia, Webb le dio largas al autor durante meses pues ya había tomado los recursos para su uso propio.

Webb fue arrestado el 15 de mayo por el FBI y está bajo una fianza de 200 mil dólares.

“La principal preocupación de la agencia en este momento es asegurar que todos sus clientes estén exentos en la mayor medida posible y la agencia está cooperando de todas las maneras posibles con los esfuerzos del gobierno”, dijo Matthew Adams, abogado de Donadio & Olson, de acuerdo con The New York Post.

El gran secreto del por qué detrás de todo hasta el momento

POR CHUCK PALANHIUK

Por el lado positivo, no estoy loco. Por muchos años mis ingresos han disminuido. Es la piratería, me dijeron algunas personas. O las editoriales estaban en crisis y se demoraban en pagar las regalías, aunque éstas insistían en que mandaban el dinero.

Más recientemente el chorrito de dinero se detuvo. Y no es que haya faltado una buena excusa. La madre de alguien padecía Alzheimer y necesitaba cuidados. El sistema de transferencia bancaria no era seguro y los hackers representaban una nueva amenaza. No cuestionas a alguien que asegura estar a cargo de cuidar a una madre con demencia. Lo dejas pasar. Yo lo dejé pasar.

Por eso mis grandes presentaciones de libros terminaron. Porque la paga por El club de la pelea 2, los dos libros para colorear y Adjustment Day nunca pareció llegar. Años de ingresos. Cada una de esas presentaciones costó más de 10 mil dólares. Fue dinero que yo desembolsé. Para las resplandecientes pelotas de playa, los brazos mutilados, los libros de 150 dls. encuadernados en piel y entregados como premios, por no mencionar los juguetes para perro, el embalaje, los dulces. Muchos dulces. Para cada evento, carritos de supermercado llenos de dulces. En mi mente lo justificaba porque la mayoría de mis lectores jamás habían ido a una presentación de un libro y quería que su primera vez fuera excepcional. Pero cuando mis ingresos dejaron de llegar, cuando tuve que elegir entre un seguro médico y brazos de hule autografiados… las presentaciones acabaron. Ahí está. Ya lo dije.

En cuanto a los cómics, pagas a tu manera. Llegaron invitaciones de Comic-Cons, de Dragon-Con, de Wizard World, pero mi dinero para viajar se agotó. En lugar de ingresos recibí excusas. Pero todo este tiempo una idea me molestaba: ¿Qué tal si alguien está robando?

Pero eso, eso era una locura. He trabajado con el mismo grupo de personas desde 1994. Tenía que estar loco para sospechar que alguien estaba robando.

Y entonces no lo estaba. Tal vez leíste acerca de esto en el New York Post. Todas las regalías y dinero adelantados y pagos por películas que se acumularon en mi cuenta en Nueva York, o que se demoraron en la maquinaría bancaria, desaparecieron. Mierda. Ni siquiera puedo imaginar cuánto. Alguien confesó en un video que estaba robando. Yo no estaba loco.

Si me has escrito hay grandes posibilidades de que tu carta haya pasado por las manos del acusado. Él veía mi correspondencia y me la reenviaba. Parecía un buen muchacho. Como un príncipe. Como material para enamorarse. Y de pronto ya no.

Por el lado negativo, esta cadena de eventos me deja casi en quiebra. Que te roben se siente, eeehhh, halagador. De niño, cada verano mi familia hacía un largo viaje de una semana para ir a ver el mar. Cuando nos íbamos, dejábamos la casa sin seguro. Una vez le pregunté a mi madre por qué y ella suspiró. Me llevó de habitación en habitación mostrándome nuestros desgastados y rayados trastos de plástico, nuestro televisor en blanco y negro en el que las imágenes se encogían, cada vez más pequeñas, por bulbos descompuestos, nuestra ropa raída. Su punto era: ¿Qué nos van a robar? No teníamos nada salvo amigos y parientes.

Así que en el lado negativo me disculpo por haber insultado a mis editores. Y me disculpo por cualquier arranque de furia sobre la piratería. Mis editores pagaron las regalías. Y la piratería, cuando la hubo, fue en pequeña escala.

Me disculpo humildemente.

Por el lado positivo soy increíblemente rico. Rico más allá de lo que jamás imaginé, con amigos y lectores que se han apresurado a rescatarme. Desde que el crimen se descubrió la gente me ha ofrecido hasta los ahorros para los estudios de sus hijos. Me han ofrecido hipotecar sus casas para mantenerme a flote. Han llegado con apoyo jurídico y ayuda. Mi actual editor, WW Norton – que publicó mi primer libro, El club de la pelea, y el más reciente, Adjustment Day, ha sufragado el enorme costo extra de las presentaciones de este año, gastos que ya no podía asumir. Todd Doughty en Doubleday ha dado la cara para salvarme cada vez que lo necesitaba. Chelsea Cain me ha dado consejos sobre importantes abogados del mundo del entretenimiento.

Así que donde estoy actualmente no se siente tan mal. En esta crisis me siento agradecido y conmovido por cada lector que me ha mostrado su apooyo. Así que humildemente te lo agradezco.

Por el lado negativo el proceso legal será largo y la retribución será ínfima.

Por el lado positivo no estoy loco, ni estoy solo.

(Traducción: Javier Chávez)

 

 

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