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Paul Manafort (izquierda) y Michael Cohen (derecha). Foto: Especial.

El exabogado de Donald Trump durante muchos años y su exjefe de campaña fueron declarados culpables de ocho crímenes cada uno en audiencias casi simultáneas, en un desenlace de dos investigaciones que intensifican la presión política y legal en torno al presidente de Estados Unidos.

En una corte federal en Manhattan, en Nueva York, el exabogado personal del magnate se declaró culpable de violar las leyes de financiamiento de campaña, evasión fiscal, falso testimonio e implicó directamente a Donald Trump en sus actos, argumentando que él acordó comprar el silencio de una ex modelo de Playboy y una actriz de cine erótico para evitar que la relación que el magnate sostuvo con ellas se ventilara al público y afectara su candidatura presidencial en 2016.

La declaratoria de culpabilidad se produjo casi al mismo tiempo que el exjefe de campaña de Trump, Paul Manafort, fue declarado culpable de ocho delitos financieros, en un juicio surgido de la pesquisa del fiscal especial Robert Mueller sobre la injerencia de Rusia en el proceso electoral.

Cohen, de 51 años de edad, y confidente de Donald Trump, se declaró culpable para evitar un juicio que implique directamente al magnate y de paso ver reducida su pena de 65 años de prisión a un máximo de cinco con una multa que va de 20 mil hasta un millón de dólares.

Como parte de su acuerdo, se declaró culpable de ocho cargos, incluyendo evasión de impuestos y falso testimonio a una institución financiera, artilugio utilizado para entregar 130 mil dólares a la actriz Stormy Daniels.

Y aunque Cohen no mencionó a las dos mujeres ni a Trump por su nombre, y en su lugar indicó que trabajó con un “candidato no identificado”, las cantidades y las fechas coinciden con los pagos hechos a Daniels y a McDougal semanas y meses antes de las elecciones presidenciales de 2016.

Con la voz temblorosa, Cohen respondió las preguntas de un juez federal y dijo que el primer pago fue realizado “en coordinación y por instrucción de un candidato a un cargo federal” y que el segundo fue hecho “por instrucción del mismo candidato”.

Mientras las televisoras mostraban una cobertura simultánea de los juicios de dos exallegados de Trump, el mandatario abordaba el avión presidencial y se dirigía a un mitin en Virginia Occidental. No atendió las preguntas de los reporteros sobre sus excolaboradores y se retiró a su habitación privada en el avión.

La declaratoria de Cohen se produjo después de meses de investigaciones federales y de haberse distanciado del presidente, por quien, dijo, podría dar su vida.

En abril, el FBI aseguró su habitación de hotel, su casa y oficina e incautó más de 4 millones de objetos. Las autoridades buscaban registros bancarios, comunicaciones con la campaña presidencial de Trump e información sobre un pago de 130,000 dólares realizado a Daniels y otro de 150,000 a McDougal.

Trump calificó el allanamiento como una “cacería de brujas” y dijo que era un ataque motivado políticamente por sus enemigos del FBI.

En esa ocasión desconoció los pagos que Cohen realizó a Daniels, aunque la explicación del presidente y de su actual abogado Rudolph Giuliani han cambiado varias veces desde entonces.

En un esfuerzo por marcar distancia con uno de sus más cercanos excolaboradores, reprobó el comportamiento de Cohen luego que CNN reveló el pasado julio una grabación en la que el abogado platica con Donald Trump sobre cómo obtener los derechos de la historia que McDougal vendió al National Enquirer.

Aunque no está directamente relacionado, el caso contra Michael Cohen deriva  en parte de la investigación del equipo de Robert Mueller, que revisó el papel que jugó el exabogado de Trump en al menos dos episodios relacionados con la influencia rusa.

A Cohen se le dictará sentencia el próximo 12 de diciembre.