Jueves 24.09.2020 - 03:46

Ciudadano, hasta como Jefe de Gobierno: Mancera

Ciudadano, hasta como Jefe de Gobierno: Mancera
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Foto Jorge González La Razón

Pasan apenas las dos de la tarde y el mitin político está iniciando en una de las partes más altas de la ciudad de México: el ejido La Troje, de Milpa Alta, rodeado de nopaleras y veredas que sólo conocen los ejidatarios de la zona. Es un mitin político pero encabezado por el ciudadano Miguel Ángel Mancera, quien no sólo ve innecesario afiliarse al partido que lo postula, sino que asegura será un jefe de gobierno también ciudadano.

Y este ciudadano, de 46 años, con grado de doctor en derecho, que le ganó la candidatura a perredistas históricos como Carlos Navarrete, Martí Batres y Alejandra Barrales, no va directo al templete. Está degustando un tlacoyo que le prepararon y, de sorpresa, alguien le extiende un vaso de pulque.

Inclina la mirada hacia la bebida, voltea a ver a sus seguidores, se muerde el labio inferior y vuelve a mirar a la gente que lo rodea aclamando que lo pruebe. Decide hacerlo, pero antes levanta la vista y echa los hombros hacia abajo. Al fin lleva el vaso de plástico desechable a la boca y bebé todo el pulque de un solo jalón.

“¡Ahh!”, exclama Mancera y sacude la cabeza diciendo: “Está muy bueno, es medicinal y ayuda a recargar la sangre”.

Entonces sube al templete ubicado en la troje de piedra de cantera, ahí albergan panales de abejas que revolotean sobre los asistentes. Y está rodeado de políticos como el vocero de los asambleístas del PRD, Alejandro Sánchez Camacho, quien “aquí en Milpa Alta tiene muy mala” fama, según afirma el ejidatario Pablo Suárez Martínez.

El ex procurador espera paciente a que hablen los primeros oradores. Sube los pies al estribo de la silla, plática con el candidato a jefe delegacional por el PRD, Hugo Monterola, y aplaude cuando los asistentes también lo hacen.

Entonces llega su momento. El presentador pide a gritos: “Demos la bienvenida a nuestro candidato a jefe de gobierno y seguro próximo jefe de gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera”. Le siguen aplausos y porras.

Viste camisa blanca con su nombre grabado en el pectoral izquierdo, pantalón azul grisáceo, mocasines y reloj en la muñeca derecha. Toma el micrófono y con la mano en alto saluda a los asistentes.

Camina de un lado a otro, con pasos cortos, se para en el filo del templete y en apenas siete minutos con 28 segundos les expone sus propuestas para ellos: campus universitario en Milpa Alta, inversión en ciencia y tecnología para los productores de nopal, maíz, hortalizas y amaranto, entre otros.

Los de Mancera son discursos exprés, de hecho éste pronunciado el 16 de mayo en Milpa Alta fue el más largo de los tres que hizo en el día.

La gente agradece el gesto, pues “no echa rollo ni nos tiene aquí una hora escuchándolo; viene y dice lo que tiene que decir, eso está muy bien”, consideró Cesáreo Barona Sánchez.

Contrasta con lo que hacen los políticos perredistas históricos. Por ejemplo, mientras hablaba, Alejandro Sánchez Camacho, presumiendo su tarea en la ALDF, había quienes bostezaban o de plano se levantaban por un vaso de agua de nopal. Su discurso duró más de 10 minutos y “de todos modos no le creemos, promete y promete y no cumple”, advirtió el ejidatario Pablo Suárez Martínez.

La agenda de Mancera iba para largo. Seguía un mitin en Tlalpan, territorio dominado por la corriente Izquierda Democrática Nacional, de René Bejarano y Dolores Padierna. Ella ya lo esperaba en Topilejo, lugar del segundo evento del día.

En el camino, Mancera come fruta. Dos peras para ser precisos. “Su dieta es muy sana: pollo, pescado, frutas, verduras, jugos naturales, no toma café, no ingiere comida chatarra y además todos los días hace ejercicio”, cuentan integrantes de su equipo.

Ya en Topilejo, la tambora suena más fuerte cuando anuncian que el doctor Mancera está llegando. Padierna en el templete se acomoda la blusa blanca, y se ubica justo al lado del candidato.

Antes de Mancera, hablan Malú Micher, candidata a diputada federal, y Marisela Contreras, aspirante a jefa delegacional. Ambas piden votar por Andrés Manuel López Obrador para Presidente y por Miguel Ángel Mancera para jefe de Gobierno. Los ponen como una fórmula única, aunque en las encuestas el aspirante capitalino tiene 60 por ciento de preferencia, y el abanderado presidencial, 24 por ciento.

Como personaje estelar del día, es el orador principal. Antes de tomar el micrófono le ofrecen ponerse un sombrero texano negro: le queda a la medida y le festejan que se lo ponga. Así inicia su discurso este doctor que es uno de los galardonados por la Facultad de Derecho de la UNAM con la medalla Gabino Barreda (1991), misma que se entrega a los mejores promedios de cada generación.

Les habla de tú y la gente le aplaude: “Hay que preguntarle a cada uno de ustedes, a ti, a ti, a ti también qué es lo que quieres en tu colonia, a ti también, todo eso es lo que vamos a estar haciendo, vamos a estar preguntando”.

“Nos da mucha confianza, desde la forma de hablar se ve que es una persona sencilla, sin la malicia que tienen otros, y nos da esperanza de que va a cumplir, nomás óigalo hablar”, dice Ana Guillermina Campos, un ama de casa que fue llevada al mitin por líderes de IDN en Tlalpan.

La mujer no esperó más de siete minutos para escuchar la propuesta del candidato. Con eso le bastó, tomó a su niño de la mano y se fue a su casa. Se lleva las banderas de plástico para guardarlas porque “son de las pocas veces que nos dan algo”.

Falta un mitin para Mancera este 16 de mayo de 2012. Es en san Mateo Cuajimalpa, donde todos los que le compitieron la candidatura, excepto Martí Batres, lo arropan: Mario Delgado, Carlos Navarrete, Alejandra Barrales, Gerardo Fernández Noroña y Joel Ortega, quien ahora le coordina la campaña.

También en San Mateo, el aspirante es breve. Los seis minutos que duró su discurso, Mancera los ocupa bien: recuerda a los logros de Cuauhtémoc Cárdenas, Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard al frente del GDF, pero también involucra a sus simpatizantes.

“Quiero ver sus manos arriba, quiero ver que estamos unidos aquí, quiero ver esas manos del triunfo, de la victoria, de la fuerza. Así es que amigos y amigas de Cuajimalpa, quiero saber si estamos preparados para esta tarea, ¡quiero que me digan si estamos listos para ganar el primero de julio, Cuajimalpa!

Aunque rodeado en los mítines de perredistas históricos (Padierna, Navarrete y Barrales, por ejemplo) la gente ya lo ve como uno de ellos, él no se ve dentro del partido.

—¿A estas alturas de la campaña ha pensado ya afiliarse al PRD?

—No veo necesario afiliarme, me mantengo como candidato ciudadano.

—Y si gana la elección, ¿se afiliará ya como jefe de gobierno?

—Me mantendré igual, seré un jefe de gobierno ciudadano.