Martes 24.11.2020 - 19:49

María se niega a dejar “lo poco que le queda”

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Madre de tres menores, María Cruz vio cómo la mitad de su casa, en el pueblo de Santa Rosa Xochiac, Álvaro Obregón, y se fue a un barranco de unos 30 metros de profundidad con el sismo del pasado 19 de septiembre.

Ahí se fueron también una pequeña sala, un comedor y sus ahorros: mil 500 pesos, que desde hacía un año venía juntando para realizar una comida por sus 25 años de casada.

“Ahorita ya ni para pensar en eso. Lo más importante para nosotros es levantar otra vez nuestros cuartos, donde hemos vivido durante 20 años”, dijo a La Razón.

El Dato: La delegación ha recibido más de mil 700 solicitudes de supervisión y en las labores participan 12 empresas especializadas.

La mujer de 45 años sigue habitando dos pequeños cuartos junto al despeñadero, pese a que especialistas ya la alertaron sobre el riesgo de seguir ahí.

Ella se niega a dejar lo que quedó de su vivienda:“Ya vinieron los arquitectos e ingenieros de la delegación y me dijeron que mi casa tenía que ser reconstruida totalmente. Pero no podemos irnos porque no queremos arriesgarnos a perder lo poco que nos queda”, agregó.

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La historia de María se repite en la privada de Coapanco número 3, donde la casa de Manuel Ignacio Morales, estudiante de bachillerato, registró daños severos en su estructura. Los dos cuartos que ocupaba junto con su familia ahora están apuntalados con polines.

Al igual que María, la familia de Manuel Ignacio se niega a dejar su vivienda por el temor de ser robados.

En un improvisado cuarto construido con láminas y polines duermen en dos colchones los siete integrantes de esta familia.

“En estos momentos yo no he podido ir a la escuela porque mis papás trabajan.Tengo que quedarme aquí para cuidar lo que tenernos y para hablar con la gente de la delegación para la reconstrucción de nuestros cuartos”, señaló.

En este pueblo, que data de la era prehispánica, según el coordinador de la bancada del PRD en la Asamblea Legislativa, Leonel Luna, 500 casas resultaron dañadas con el temblor, de las cuales 80 tendrán que ser demolidas.

“Ya vinieron los arquitectos e ingenieros de la delegación y me dijeron que mi casa tenía que ser reconstruida totalmente. Pero no podemos irnos porque no queremos arriesgarnos a perder lo poco que nos queda”. María Cruz, Madre de familia

Al político, que se le vio acudir a este pueblo con pico y casco, dijo desconoce el monto de los recursos que requerirá Santa Rosa para su reconstrucción, pero dijo que sin ningún costo se apoyará a los damnificados a reparar sus casas.

“Hasta el momento estamos estudiando prototipos para erigir casas de madera o algunas de blocs dependiendo de las condiciones del suelo”, expresó.