Faltan medicinas para atender trasplantes

Faltan medicinas para atender trasplantes
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Elizabeth Tabares recibió un trasplante de riñón hace 15 años y desde entonces ha acudido al Hospital Regional Dr. Valentín Gómez Farías del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) en Zapopan, Jalisco, por fármacos inmunosupresores para mantener estable su salud, pero hace 25 días, cuando acudió a surtir su receta de rutina, le informaron que el medicamento no había llegado a la unidad.

Pese a que, recientemente, el Gobierno federal aseguró que los servicios de salud no se detendrán y se mejorará el abasto de medicamentos, luego de realizar modificaciones en la compra de fármacos, como medida de combate a la corrupción, la distribución no ha llegado a todas las unidades de salud.

En entrevista con La Razón, Montserrat Tabares, hermana de Elizabeth, consideró: “Es urgente que se tomen medidas para que se restablezca el suministro, para no afectar a los pacientes. Es injusto que la salud de los enfermos que llevan tratamiento se vea deteriorada en unas semanas por falta de medicamentos”.

En este sentido, explicó que, en caso de no tomar sus medicamentos, el cuerpo de su familiar podría rechazar el implante de riñón e incluso causarle la muerte.

Al respecto, Carlos Castro Sánchez, presidente ejecutivo de la Asociación ALE, dedicada a la donación de órganos, suscribió la petición de Montserrat de regularizar la distribución de medicinas para pacientes con daño renal.

“Es injusto que la salud de los enfermos que llevan años de tratamiento, se vea deteriorada por falta de medicamentos”

Montserrat Tabares

Hermana de paciente

“Un paciente que deje de tomar el medicamento rechaza el implante; si faltan medicamentos, los afectados son los pacientes. Las autoridades no deben lanzar una licitación para quedar bien con todos, sino una que alcance con el presupuesto; es preferible que no incluyan todos los fármacos en la compra, sino que se incorporen los más útiles y efectivos para los enfermos”, explicó a La Razón.

Elizabeth requiere dos cajas de Tacrolimus al mes, inmunosupresor cuyo costo es de 800 pesos por caja.

“Le sale como en mil 700 pesos y no puede dejar de usarlo más de un mes, si lo hiciera su cuerpo podría rechazar el implante”, indicó Montserrat.

Hace 25 días mi hermana fue por sus medicamentos de costumbre, pero le dijeron que no habían llegado a la unidad y que tenía que hacer trámites para soliccitarlos. Eso habla de desabasto, aquí no hay el medicamento y entonces nosotros tenemos que pagarlo o buscar donaciones”, apuntó.

“Un paciente que deje de tomar el medicamento rechaza el implante; si faltan medicamentos, los afectados son los pacientes”

Carlos Castro Sánchez

Presidente de la Asociación ALE

Asimismo Montserrat, quien acude a la misma clínica que su hermana para recibir hemodiálisis, explicó que su caso “es más complejo”, toda vez que para aumentar sus niveles de hemoglobina y no sufrir anemia, toma Darbepoetina, fármaco del que también reportó desabasto.

“Me cambiaron el gramaje del medicamento porque ya no había del que tomo habitualmente”, manifestó.

Comentó que cada caja cuesta alrededor de cinco mil 700 pesos y ella utiliza al menos una caja al mes.

“Lo complicado de mi caso es que esta sustancia rara vez se consigue por donación. Yo sí tengo que pagar el precio”, destacó.

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