GDF prueba venta ilegal de la casona que habita Ebrard

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El Gobierno del Distrito Federal (GDF) confirmó ayer que la casona en la que vive el exjefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, sí perteneció a la administración capitalina y fue motivo de una transacción ilegal durante la administración de éste, en 2011, por lo que dio vista a la Contraloría General para que investigue el caso y aplique las sanciones que correspondan.

De acuerdo con la revisión de los registros del inmueble ubicado en Río de Janeiro 46, colonia Roma, en la delegación Cuauhtémoc, “existió compra-venta perfecta y obligatoria”, en el año 1987, a partir de la cual el GDF ejerció actos de dominio sobre el citado inmueble”, indicó el Oficial Mayor del GDF, Jorge

Silva Morales.

Hasta ahora, el principal argumento con el que Ebrard pretendía negar que el inmueble que hoy habita hubiera sido objeto de una transacción irregular durante su gestión, era que no pertenecía a la administración local.

Sin embargo, ayer Silva Morales afirmó que, basado en la documentación oficial del inmueble, “el Departamento del Distrito Federal (DDF) siempre se ostentó y dispuso del bien inmueble, con el título de propietario”.

Prueba de ello es que el Comité del Patrimonio Inmobiliario del GDF, autorizó el último de los permisos administrativos temporales revocables, con los que en el pasado permitió a terceros hacer uso del inmueble.

Recordó que durante más de 24 años, el entonces Departamento del Distrito Federal y después el gobierno capitalino, tuvieron en propiedad el inmueble y que incluso hay actas de entrega recepción relacionadas con la posesión de

esta casona.

“No existió motivación ni justificación de por qué se decidió la terminación del contrato (y con ello transferirla a su anterior propietario), agregó, en referencia a la transacción que permitió que el inmueble pasara a ser propiedad de un particular, y luego de otro, quien se la rentó a Ebrard Casaubón.

La principal ilegalidad cometida en la administración pasada, en el proceso de devolución de la casona a su dueño original, fue que no contó con la aprobación del subcomité y del comité de patrimonio inmobiliario de la Ciudad de México.

Explicó que la obligación se estipula en el artículo 2249 del Código Civil para el Distrito Federal, de acuerdo al cual, la venta se concretó para las partes, “cuando se ha convenido sobre la cosa y su precio, aunque la primera no haya sido entregada, ni el segundo satisfecho”.

Por este motivo, dijo el funcionario, adoleció del procedimiento administrativo previsto en la Ley de Régimen Patrimonial y del Servicio Público, así como de las bases de organización y funcionamiento del Comité de

Patrimonio Inmobiliario.

“La terminación del acto de compra venta y devolución del mismo, se realizó sin observar la normatividad”, sentenció el titular de la Oficialía Mayor capitalina.

El inmueble fue adquirido por el DDF en 1987 por 32 millones 920 mil (viejos) pesos; y efectuó pagos por 27 millones 982 mil y 3 millones de pesos para cubrir el 94.25 por ciento del total de la compra.

Sin embargo, en 2011, la administración de Ebrard terminó el contrato y vendió la casa a su dueño original, Jorge Saldaña, en un millón 64 mil 937, precio actualizado del pago original.

Saldaña vendió el sitio a la empresa Enalser, de cuyos propietarios un hermano de Marcelo Ebrard, Enrique, fue socio, y quienes la remodelaron para ponerla ahora en renta al exjefe

de gobierno.