Retiran miles de chicles cada mes en calle Madero de la CDMX

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Foto: Especial

Aunque menos del uno por ciento de las personas que caminan por la calle Madero, en el Centro Histórico, tiran chicles en el distintivo concreto color paja, el Gobierno de la Ciudad de México enfrenta el reto de retirar hasta miles de gomas de mascar cada mes.

En 2011 personal de la Autoridad del Centro Histórico retiró 150 mil chicles; en 2012, 82 mil 475; en 2013, 72 mil 488 unidades, es decir el número ha disminuido más del 50 por ciento, paulatinamente.

Además de ensuciar el pavimento, los chicles constituyen focos de infección, son mortales para las aves -que suelen confundirlos con alimento-, dificultan el andar de las personas y alteran la imagen urbana.

Para hacer frente a este problema, la administración capitalina, a través de la Autoridad del Centro Histórico, coordina brigadas de trabajadores, quienes con sistemas de alta tecnología (holandesa-alemana) retiran una a una las gomas de mascar incrustadas en el pavimento. Este proceso tiene un costo de entre 2.00 y 2.50 pesos por chicle.

Los equipos funcionan con vapor de agua a una temperatura de 90 grados Celsius y un líquido químico -amigable con el medio ambiente- que rompen los enlaces de los componentes, entre los que destacan elastómeros, parafina, colorante y saborizantes artificiales. En 15 segundos esta mezcla pierde sus propiedades adhesivas y se transforma en líquido.

La labor de las brigadas tiene lugar de lunes a viernes durante la mañana, al registrarse un menor número de personas, pero continúa la actividad, pues para la Autoridad del Centro Histórico es importante que los transeúntes se familiaricen con el trabajo que implica retirar la goma de mascar, con el fin de crear conciencia y erradicar esta conducta nociva.

Como parte de las acciones de mantenimiento, el Gobierno de la CDMX lava dos veces a la semana la calle Madero, con líquido desengrasante y máquinas que liberan agua a presión con una temperatura de 80 grados Celsius. La frecuencia de la limpieza es mayor –hasta tres veces a la semana- en los cruces de Palma, Isabel la Católica y Bolívar, donde los camiones recolectores de basura realizan maniobras.