Simulaban ser taxistas para asaltarlas y violarlas

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Foto Especial

La enfermedad que padece es su justificación. Ricardo Monroy tiene hepatitis B y según él, por eso no le preocupaba raptar, robar y abusar sexualmente de jóvenes mujeres en el Distrito Federal.

Su banda, integrada en total por cinco sujetos, atacó cuando menos a 48 mujeres en los últimos dos años. A todas las raptaron cuando subían a los taxis que ellos mismos manejaban. Ahí las atacaban.

"Estoy malo del hígado, tengo hepatitis B, aunque se controla con medicamentos, igual ya me voy a morir, por eso me vale", dijo ayer tranquilo y sin remordimiento este sujeto.

La mayoría de las 48 víctimas, que ya reconocieron a los cinco detenidos, lo ubican perfectamente a él. "Su voz chillona y sus cabellos lacios, son recordados por las jóvenes agredidas", explicó ayer un agente que participó en su captura.

Las calles de la colonia Peralvillo eran el punto de reunión de este hombre con su banda. Su devoción por la Santería fue lo que los hizo conocerse.

Ahí en esas calles se juntaban para organizarse, y en un par de taxis partían hacia distintos puntos de la ciudad en donde buscaban a sus víctimas.

Viajaban siempre en dos carros. Uno era el que abordaban las víctimas y el otro servía para seguirlos.

Ambos eran taxis autorizados y contaban con todos los permisos para circular.

Monroy era quien solía conducir el taxi en el que ubicaban a las jóvenes mujeres. Él activaba los seguros para niños de las puertas traseras y así evitaba que pudieran abrir para escapar.

Cuando llegaban a un punto solitario, del auto trasero bajaban los demás agresores. Subían al taxi por ambas puertas y rodeaban a la víctima.

Así lo hicieron en decenas de ocasiones. Les quitaban dinero, teléfonos, alhajas y las tarjetas de crédito.

"Los integrantes de esta banda realizaron retiros en cajeros automáticos o efectuaron compras en centros comerciales con las tarjetas bancarias de los denunciantes", contó ayer el procurador, Jesús Rodríguez Almeida.

Aunque ya las habían atracado, Monroy abusaba sexualmente de ellas.

Una agente de la policía fiscal fue la última de sus víctimas.

Con la denuncia que hizo ella, los agentes analizaron videos de las cámaras de seguridad de la ciudad, y así ubicaron el taxi en el que la atacaron.

Al obtener los datos, los agentes supieron que la delegación Gustavo A. Madero era la zona donde estaba registrada la unidad.

Fue en la colonia Peralvillo donde los agentes encontraron a Francisco Martínez Osorno, Juan Carlos Ramírez Téllez, Alejandro Ayala Sánchez, Juan Mendoza Delgadillo y a Ricardo Monroy Marices.

Ayer el procurador Jesús Rodríguez Almeida anunció su captura. Y pidió a quien los reconozca los denuncie.

Mientras él lo hacía, Ricardo Monroy se molestaba porque alguien le tomaba una fotografía.

El sujeto que agredió a decenas de jóvenes y violó a otras más decía: "tengo derechos y no quiero que me tomen fotos".