Solo 2 de 20 testigos refirieron amenazas

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De unos 20 testigos que declararon durante la primera semana en torno al caso del multihomicidio de la Colonia Narvarte, sólo dos de ellos se refirieron a las amenazas que tuvieron en Veracruz la activista Nadia Dominique Vera Pérez y el fotógrafo Rubén Espinosa.

Las personas que declararon ante el Ministerio Público de la Fiscalía de Homicidios sobre esta situación, fueron la mamá y el hermano de la joven promotora de arte, quien nació en Comitán, Chiapas.

Ambos aseguraron que las amenazas y agresiones sucedieron hace dos años, detallan las declaraciones del expediente FBJ/BJ-17T2/4379/15-07, en poder de La Razón.

A decir del hermano de Nadia, fue a finales de enero cuando decidió llegar a vivir a la Ciudad de México, por cuestiones de trabajo.

“Ella estuvo trabajando de manera independiente en cuestiones artísticas relacionadas con la danza, por lo cual fue el motivo para venir a trabajar al Distrito Federal, ya que ella me comentó que le habían prometido un trabajo en una compañía. Sin embargo, no la contrataron por lo que de manera independiente trabajaba en la organización de un festival de danza en una compañía denominada Cuatro por Cuatro”, declaró el hermano de la joven, la tarde del domingo 2 de agosto, en las instalaciones de la PGJDF, ubicadas en la delegación Azcapotzalco.

Según dijo, Nadia no tenía “específicamente problemas con alguien en particular”.

Aun así, aseguró que en octubre de 2013 Nadia fue “levantada” por un grupo de policías en Veracruz.

“Alrededor del mes de octubre de 2013, (Nadia) fue también levantada por una patrulla cuando iba por la calle y si bien le infringieron lesiones menores, el mayor propósito fue de amedrentarle para evitar que continuara denunciando a los medios lo que sucedía en el estado… al llegar a tanto nivel el acoso, comenzó a relegarse cada vez más de este grupo de activistas”, dijo.

Este mismo testigo, fue quien relató ante las autoridades, las amenazas al fotógrafo Rubén Espinosa.

“Incluso decidió autoexiliarse hacia el Distrito Federal, ya que comenzó a creer que lo seguían, así que a principios de junio, ante el nivel de acoso, se vino a vivir al Distrito Federal; mi hermana, aunque ya no estaba tan metida en el grupo activista, por la amistad que sentía con Rubén, lo recibió en su casa”, indicó el testigo.

La madre de Nadia aseguró que en el DF Nadia nunca recibió alguna amenaza, pero durante los últimos meses que vivió en Veracruz fue víctima de acoso de la policía.

“En una ocasión mi hija se encontraba en una marcha y unas mujeres policías le quitaron su teléfono celular; en otra ocasión la policía la subió en un carro, la amenazaron y la estuvieron paseando varias horas, diciéndole que dejara de dedicarse al activismo o le iba a ir mal”, dijo.