...Y en los salones sí que hubo emoción

...Y en los salones sí que hubo emoción
Por:

Foto Cuartoscuro

Eran tales las expectativas sobre el debate por el GDF, que las instalaciones del Canal Once en el Casco de Santo Tomás estaban llenas de policías. Como si las barras bravas de equipos de futbol fueran a llegar.

Pero la realidad fue otra: sólo arribaron ocho seguidores del candidato de las izquierdas, Miguel Mancera. Llevaban una manta que decía “Los peritos estamos contigo”. La porra de la priista Beatriz Paredes estaba formada por 20 y traían un megáfono que usaban para lanzar sus vítores. Afuera el ambiente no estaba tan encendido. Aunque adentro lo estaría minutos después.

El primero que llegó fue Miguel Mancera, a las 18:07. Sonriente y sin corbata bajó del auto. Venía de comer pescado con verduras. “¿Cómo están, cómo están?”, preguntó a los camarógrafos, mientras levantaba la mano derecha con la palma extendida. “Venimos preparados, venimos a proponer”, respondió.

Unos 15 minutos después llegó al lugar del la cita la candidata del PAN, Isabel Wallace. Con un traje lila y su bolso en la mano izquierda entró por los pasillos del canal saludando a quienes estaban en el camino. “Gracias por venir”, dijo la aspirante que además contó: “Es la mejor manera de celebrar mi cumpleaños”.

Isabel Miranda ahora sí estuvo acompañada por panistas destacados. Ayer la arroparon la Primera Dama, Margarita Zavala, también Mariana Gómez del Campo, Gabriela Cuevas y el presidente del PAN-DF, Juan Dueñas.

La priista Beatriz Paredes, acostumbrada a manejar un perfil más bajo, entró sin pasar frente a las cámaras. La mayoría no se enteró a qué hora ingresó. Eso sí, la acompañaron los presidentes del PRI, Pedro Joaquín Coldwell; y el del Partido Verde, Arturo Escobar.

La última en llegar fue Rosario Guerra. De un Audi A4 bajó la representante del Panal. “Esperemos que todo nos salga bien, yo creo que nos va a ir bien”, dijo, mientras caminaba hacia el foro.

La expectativa adentro era grande: Enrique, el esposo de la señora Wallace, caminaba incesante en el salón acondicionado para el equipo azul, como un hombre en una sala de espera antes de saber si es papá. No paraba.

Arrancó el debate y como si cada intervención fuera un round, sus seguidores celebraban a su púgil-candidato. Margarita Zavala seguía cada palabra de Isabel Miranda y cuando terminaba su intervención se levantaba y aplaudía. La emoción que no se veía en pantalla sí se sentía en los salones.

En el salón del PRI las celebraciones eran aplausos. Cero gritos. Las formas no se perdían. En el PRD, Joel Ortega, Fernández Noroña, Manuel Camacho y Alejandra Barrales tenían aires de triunfo. “Ya hay jefe de gobierno”, se escuchó decir. Falta el segundo encuentro.