CNDH: balance del segundo año

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Hace dos años el Senado nombró un nuevo titular en la CNDH. Si hacemos un corte de caja de su labor durante 2016, debemos reconocer que, aun cuando el debate público ha llegado a extremos ofensivos, el Ombudsman federal ha mantenido invariable su defensa al matrimonio igualitario.

Esta firmeza se echa de menos en la atención a otros asuntos fundamentales de nuestra vida pública. El más notorio: los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa desaparecidos en Iguala desde septiembre de 2014. Todavía hoy ignoramos si ha encontrado violaciones a los derechos humanos en esos hechos. Tampoco ha emitido las recomendaciones pertinentes. Su discretísimo proceder ha contribuido a que en el debate público predominen las voces de otros actores, particularmente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, quienes han mostrado parcialidad en sus investigaciones.

Algo similar ocurre con los desaparecidos. Entre desapariciones forzadas y ausencias sin intervención de autoridades, la cifra de víctimas supera las 20 mil personas. A pesar de contar con un programa encargado exclusivamente de desapariciones, el Ombudsman sólo ha hecho una recomendación en 2016. Ésta identifica la consumación de una desaparición forzada de un solo individuo. El caso de la 6° Visitaduría General es aún peor. Competente para determinar violaciones a derechos humanos en materias laboral y ambiental, sólo ha publicado una recomendación.

La CNDH ha emitido 50 recomendaciones este año, la gran mayoría con un enorme retraso. Treinta y dos de ellas se expidieron luego de 18 meses de haberse iniciado la investigación. En nueve de esas indagatorias les tomó más de tres años determinar la existencia de violaciones a derechos humanos. En la número 42 (relativa a la detención y ejecución de tres menores de edad en Tecpan, Guerrero), por ejemplo, se llegó a esta conclusión casi cuatro años después de estar investigando. Esto muestra que la CNDH realiza su trabajo burocráticamente, transgrediendo la inmediatez de las investigaciones, principio básico del funcionamiento de cualquier ombudsman en el mundo.

La CNDH emite menos recomendaciones que el promedio histórico, con un considerable retraso, a pesar del incremento sostenido de recursos públicos (1,728 millones de pesos aprobados para 2017). La indolencia para concretar su trabajo sustantivo contrasta con su facilidad para expedir comunicados de prensa. Desde el inicio de 2016 ha publicado 289 de estos pronunciamientos. Esto quiere decir que por cada recomendación concluida difunde más de cinco comunicados. Mientras el país enfrenta enormes retos en materia de derechos humanos, el Ombudsman expide comunicados sobre temas tan relevantes como su rechazo a la pena de muerte (prohibida en México desde hace años) o convoca a respetar el trabajo de las parteras tradicionales.
Igual se congratula por la entrada en vigor de los Acuerdos de París sobre emisiones de carbono, pero no ha recomendado cuestión alguna sobre la contaminación del río Sonora ocurrida en 2014. Pareciera que al frente de la CNDH los senadores designaron hace dos años a un publicista, no a un defensor de los derechos del pueblo.

mauricio.ibarra@razon.com.mx
Twitter:
@mauiibarra

Mauricio Ibarra

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Abogado (UAM) y maestro en Economía y Política Internacional (CIDE).
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