La senadora Luisa María Calderón, el 9 de septiembre pasado. Foto: Archivo Cuartoscuro

Después de 41 años de militancia en el Partido Acción Nacional (PAN), que encabeza Ricardo Anaya, la senadora Luisa María Calderón se arrepiente de no haber abandonado el albiazul en 2015 al haber visto que el partido “había perdido la brújula”.

“Hay un control férreo en el partido. Éste ya no era mi partido. Yo había estado pensándolo mucho…  debí haber renunciado en 2015 después de que vi y sentí que el PAN había perdido el rumbo, después de que mi partido no me acompañó en el proceso electoral. Pero aún me quedé esperando a que cambiaran las cosas”, dijo la michoacana a La Razón.

“No es fácil salir después de 41 años, pero lo hago para buscar una candidatura muy ciudadana”, dijo tras señalar que va por una diputación federal por la vía independiente.

Cocoa, como la llaman los amigos, manifestó: “ya era muy difícil mantenerme en una casa donde ya no me identificaba. Yo entré a un partido que luchaba contra un gobierno que organizaba elecciones, que controlaba el padrón electoral, que usaba a discreción los recursos.

“Y luchamos con un montón de energía, con ganas y libertad para lograr que los ciudadanos se encargaran de las elecciones, por que el padrón fuera confiable”.

Hay un control férreo en el partido. Éste ya no era mi partido. Yo había estado pensándolo mucho…  debí haber renunciado en 2015

Luisa María Calderón, Senadora expanista

Deploró que en el blanquiazul se haya vetado el ingreso “de cientos de muchachos que tienen tres, cuatro o cinco años queriendo entrar al partido porque hay un control férreo. En verdad que éste ya no era mi partido”.

En este sentido, agregó que esta postura le pareció absurda porque “en verdad hay mucho talento, muchas competencias en los jóvenes que han tocado las puertas del PAN. Pero ése ya no es un tema mío, yo hoy tengo mi único compromiso con los ciudadanos”.

Para la senadora, el PAN que encabeza Anaya “no tiene libertad, no construye soluciones”, aunque rechazó hablar sobre las acusaciones por el presunto enriquecimiento ilícito que pesan sobre el dirigente panista al argumentar que “yo ya soy harina de otro costal”.

“Yo ya no tengo ninguna opinión qué dar sobre estas acusaciones. Tengo que mirar hacia adelante y buscar en donde mi convicción de trabajar con los ciudadanos puede darse”.

Dijo que como senadora ya “era muy difícil ir a mi grupo (parlamentario) y saber que había una línea y discriminación. Pero mi corazón ya está muy en paz y no quiero perturbarlo. Quiero mirar hacia adelante con los ciudadanos cómo construimos mejores condiciones”.