Colosio a veinte años

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Horacio Vives Segl


El próximo domingo será el XX aniversario del asesinato de Luis Donaldo Colosio. Van algunos comentarios sobre el último magnicidio sucedido en el país.

 1994, el año que vivimos en peligro. Tras largas negociaciones previas, cuando México ingresaba a la modernidad, con la entrada en vigor del TLCAN, el EZLN irrumpía con un levantamiento armado en Chiapas. Eran los primeros acontecimientos de un año marcado por la incertidumbre y la violencia política.
En tanto, el Partido Revolucionario Institucional definía entre sus dos principales contendientes, Manuel Camacho Solís y Luis Donaldo Colosio, a su candidato, en una época de elecciones poco competitivas que convertirían al candidato del PRI en el virtual sucesor de Carlos Salinas en la Presidencia de la República. A principios de ese mes de marzo de 1994, la plaza que alberga al Monumento a la Revolución se convirtió en una iglesia —en el sentido de asamblea— en la que el candidato-profeta dirigió un mensaje a sus fieles, mensaje que, en razón de los sucesos que ocurrirían dos semanas después, estaría destinado a generar un profundo significado para la grey priísta.

 23 de marzo. Muy probablemente, los que tengamos más de 30 años nos acordamos dónde y qué estábamos haciendo aquella tarde del 23 de marzo de 1994. Había que remontarse a 1928, fecha en la que fue asesinado el presidente electo Álvaro Obregón para rastrear el último magnicidio ocurrido en México. La novedad en la tragedia impactó al país: las imágenes de la multitud que se amontonaba sobre el candidato en Lomas Taurinas (Tijuana), la detonación de la pistola y la detención del asesino, Mario Aburto, se sucedían infinitamente. Meses después, el asesinato de José Francisco Ruiz Massieu, secretario general del PRI, terminó de generar la percepción de descomposición en el ambiente político que se vivía en el país.

 La investigación. Tras seis años, más de 25 líneas de investigación, un expediente de casi 70 mil fojas y casi 2 mil declaraciones, en el año 2000, antes del inicio del gobierno de Vicente Fox, se declaró juzgado y cerrrado el Caso Colosio y extinta la fiscalía especial creada para tal efecto. Durante esos años —e incluso actualmente— se debatieron dos posibles hipótesis sobre el asesinato: Aburto como asesino solitario, o la existencia de un segundo tirador, lo que implicaba un plan orquestado para matarlo. La “verdad legal” confirmó la primera versión: Aburto actuó como asesino solitario y purgaría 45 años de sentencia.Aniversarios como el de ahora, con un poco más de perspectiva temporal sobre los hechos, atizan la polémica que existe sobre la muerte de Colosio.

Hace un par de años, la película dirigida por Carlos Bolado (Colosio: el asesinato, 2012) tuvo la intención de provocar ese debate.
Independientemente del cierre de la investigación, uno de los aspectos más llamativos del caso es la forma de inmolación de Aburto y su voto de silencio (situación que fue imposible en el asesinato de Kennedy). No hubo una entrevista o declaración ampliamente publicitada que explicara los motivos que lo llevaron a cometer el último magnicidio perpetrado en México.

hvives@itam.mx
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@HVivesSegl

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