A desangrar al PRD

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Pablo Hiriart

El PRD va a ser arrollado en las próximas elecciones porque tiene al adversario en casa y sus dirigentes hacen como que no ven, ni saben ni oyen. Están paralizados por el miedo.

Bejarano, Padierna, Camacho, Ebrard y un considerable número de legisladores trabajan para reventar a ese partido o a su dirigencia, o a ambos.

Ayer el sacerdote Alejandro Solalinde, invitado como orador a la reunión plenaria de los senadores perredistas, les dijo que son unos traidores a México.

El cura actuó con rectitud: cuando Dolores Padierna mandó emisarios para invitarlo al cónclave de los senadores perredistas, éste les advirtió: “díganle a la senadora que con gusto, pero si voy hablaré fuerte contra el PRD”.

Desde luego que lo invitaron. De eso se trataba. De dar la impresión de que la izquierda está dividida por culpa de una dirigencia perredista corrupta y entregada al gobierno, como les dijo Solalinde.

Agregó el sacerdote: “Aquí hay una fuerza muy grande, está Morena, que es un movimiento honesto”.

Al finalizar su andanada contra el PRD, se le acercó el senador Mario Delgado para decirle: “lo felicito por sus palabras. Estoy de acuerdo con usted”.

Frente a esa maquinaria de autodestrucción que tienen al interior de su partido, ¿qué hacen los dirigentes perredistas?

Se hacen bolas. No encuentran la salida al conflicto en que lo han metido los quintacolumnistas de Morena, el PT y el Movimiento Ciudadano.

La dirigencia del PRD ya no se atrevió a dar el paso como partido de izquierda moderna y propositiva. Le tuvo miedo al látigo de López Obrador, y de todas maneras han sido fustigados por su ex candidato presidencial.

En lugar de dar el salto cualitativo y montarse en la reforma energética para manejar el Fondo Petrolero y canalizarlo hacia objetivos sociales, se replegaron.

Vieron en la posible salida de Ebrard, Camacho, Mario Delgado y un conjunto de saltimbanquis sin escrúpulos, una pérdida.

Perdieron la posibilidad de soltar lastre, de tomar la iniciativa política para que los quintacolumnistas se vean orillados a renunciar.

Detrás de los ataques al PRD están los operadores de Morena, del PT y Convergencia.

En las elecciones federales del próximo año el voto de la izquierda se va a dividir entre cuatro partidos, y los tres menores quieren comerle electores al mayor, que es el PRD.

Y la elección del próximo año es la que acomodará las piezas para el 2018.

Ebrard, tan soberbio como Camacho en 1994, no apoyará jamás a un candidato presidencial del PRD que no sea él.

En Morena no tiene espacio. Va a buscar ser el candidato presidencial de Convergencia, y si es posible desde ahora postularse como aspirante a diputado plurinominal.

Para eso necesita que el perredismo se desangre. Lo mismo quiere AMLO. En eso andan.

phl@3.80.3.65

Twitter: @PabloHiriart