Agua a su molino

Emociones y decisiones
Por:
  • rodolfoh-columnista

Aun cuando sobre advertencia no hay engaño, lo que está sucediendo en torno a la competencia electoral en la Ciudad de México ha alcanzado límites intolerables. Ya estábamos “acostumbrados” al uso grosero de programas sociales para comprar votos y también a ver el dispendio del presupuesto público en dádivas y regalos para ganarse voluntades, pero dejar a cientos de miles de personas sin agua es una infamia.

Un total de cincuenta válvulas fueron cerradas intencionalmente en Azcapotzalco, Benito Juárez, Coyoacán, Venustiano Carranza, Iztacalco e Iztapalapa. La única intención detrás de estos aberrantes hechos no es otra que generar animadversión hacia el Gobierno de la Ciudad y aprovechar el descontento con fines políticos.

Hace unos meses advertí que la lucha entre PRD/Frente y Morena sería salvaje y descarnada; y aunque en el pasado habíamos visto casos similares, jamás habíamos padecido algo tan malévolamente coordinado. ¿Quién puede estar detrás de esto?

Empecemos por descartar al PRD/Frente porque sería como darse un disparo en el pie. Es por demás absurdo pensar que el equipo de Alejandra Barrales ideara una estrategia consistente en dejar la ciudad sin agua y que con ello se ganara simpatías.

Luego entonces quedan solamente dos sospechosos: el PRI y Morena. Sobre el tricolor hay que decir que su debilidad estructural en la capital es tan marcada, que no lo veo con la capacidad de orquestar algo así. Primero debe resolver su incapacidad para tener representantes en todas las casillas. Desde que perdió el gobierno, no promedia arriba de 40 por ciento de presencia en los centros de votación.

Además, no está en la esencia del PRI capitalino ese tipo de actos (el lector debe saber diferenciar entre el PRI en otros estados y el cascarón vacío en el que se ha convertido el de aquí). A lo más que llega es a tener a porro de diputado que se ponga violento o a pelearse entre sí. Más aún cuando sus posibilidades de ganar están en delegaciones que no se vieron afectadas por esos actos vandálicos.

Morena en cambio tiene toda una escuela, una tradición en el financiamiento y uso de grupos de choque que sacan a la calle a la menor provocación. Que si el 68 no se olvida, que si el halconazo, que si el fraude, que si la CNTE, que si los 43, en fin, son unos expertos en guerrilla urbana. Además, ellos sí tendrían un incentivo, ya que entre más enojada esté la gente con el gobierno de Mancera, más agua podrían llevar a su molino.

Obvio lo han negado y lo seguirán negando son pocos los criminales confesos. De cualquier manera, quien lo haya hecho es un miserable que merece un duro castigo. Ojalá se sepa pronto quién fue la mano que ordenó el sabotaje y si fue un político, que pague con prisión y en las urnas.