¡Alto al crimen!

Emociones y decisiones
Por:
  • rodolfoh-columnista

El cobarde asesinato del abogado y catedrático de la Universidad Panamericana Javier Huacuja Domínguez en un intento de asalto en la colonia San José Insurgentes, viene a sumarse a la trágica y vergonzosa lista de casos que cada semana enlutan a familias capitalinas y siembran el miedo en una ciudadanía abandonada a su suerte.

Hace apenas unos meses, el pasado Día de Reyes, otra persona de bien, José Gerardo Martínez, editor del periódico El Universal, fue asesinado por maleantes que lo quisieron asaltar mientras compraba regalos para sus sobrinos. Y todos los días, cuando no es en el Periférico o en el transporte público, es al salir de un bar o mientras se disfruta de una comida en algún restaurante; pero, invariablemente, somos acosados por una delincuencia cada vez más violenta y resentida.

Y para empeorar las cosas, tenemos que el nuevo sistema penal deja libres a delincuentes peligrosos y reincidentes, ya sea por sus propias fallas estructurales o por las pifias de los policías, Ministerios Públicos y jueces. Encima de todo, la reclasificación de delitos permite que los que antes eran considerados graves, como la posesión de armas, ahora sean fallas menores que permiten la libertad bajo fianza.

Ayer, este diario dio cuenta del líder de una banda de colombianos dedicada al robo de casas y asalto a transeúntes, quien fue detenido en seis ocasiones por estos delitos y repetidamente fue puesto en libertad. ¡Esto es intolerable!

Nuestra situación es ya desesperada; es, simplemente, terrible porque no vivimos libres. Pesa sobre nosotros la posibilidad de no volver con vida al salir de casa, porque quizá un criminal decida apretar el gatillo si el botín que espera es insuficiente o porque no se le entregan las pertenencias con la rapidez deseada.

En todo el mundo se registran asaltos y asesinatos, pero existen diferencias muy marcadas respecto a incidencias y maneras de enfrentar al crimen. Por ejemplo, los años 80 y 90 fueron los más violentos en la ciudad de Nueva York: en 1989 llegaron a registrarse 203,042 robos con violencia. En 1980 se denunciaron 1,029,749 robos de casas y comercios; en 1991 se reportaron 2,571 asesinatos y en 1984, 5,599 violaciones. Fueron las décadas más oscuras en la vida de esa ciudad; pero sus líderes tuvieron la capacidad, la inteligencia y la decisión de repensar las cosas y de buscar soluciones eficientes y de largo plazo.

Hoy en día el robo con violencia es un tercio de lo que fue entonces. Los robos se redujeron en la misma proporción, el índice de asesinatos es cuatro veces menor, y las violaciones se redujeron un 20 por ciento.

Les tomó 40 años pero lo lograron. ¿Qué fue lo que hicieron en la “Gran Manzana”? Estrategias de prevención y vigilancia, integración comunitaria, Estado de Derecho eficiente, policías bien pagadas y capacitadas, cero tolerancia. Y también invirtieron en las personas, mejorando las oportunidades de desarrollo y de crecimiento económico. ¡Ah!, y también mucha educación y deporte para los jóvenes. Ese es el camino a seguir.