America: tierra brutal

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Montserrat Salomón

Este 9 de agosto se cumplió un año de los vergonzosos sucesos en Ferguson, Missouri. Un año ha pasado del asesinato de un joven negro a manos de un policía blanco que desató una ola de protestas y que puso el dedo en la herida histórica de la sociedad estadounidense:

el racismo.

La muerte del joven Michael Brown abrió la puerta a un mayor escrutinio de la actividad policiaca en Estados Unidos. El resultado fue contundente: existe una clara tendencia al uso excesivo e impune de la fuerza policiaca, en especial cuando se trata de individuos latinos y afroestadounidenses.

Uno tras otro se fueron acumulando los casos durante este año lleno de protestas y de incredulidad ante el cinismo y la impunidad de las autoridades; una y otra vez observamos ,gracias a las redes sociales, videos de cómo eran abatidos con múltiples tiros letales individuos que corrían con las manos en alto, desarmados, asustados, indefensos. La escena era siempre la misma: una comunidad dominada por un grupo blanco minoritario que atacaba a sus mismos ciudadanos en lugar de protegerlos. Esto es la dolorosa muestra de una sociedad que sólo es plural, tolerante y libre en su propaganda.

A nivel federal, las autoridades reconocen que ciertas policías locales presentan un patrón racista en sus operaciones, por lo que se han lanzado planes para mejorar las prácticas y se ha cuestionado la militarización de la policía. Sin embargo, este problema tiene dos caras: la policía está poco preparada y es violenta, y la sociedad civil tiene un acceso prácticamente irrestricto a las armas. Este año las tragedias se centraron en los asesinatos impunes de inocentes a manos de las fuerzas del orden, hace un par de años llorábamos por los tiroteos, que no han cesado, en las escuelas. ¿Cuándo será que Estados Unidos acepte que tiene que ponerle un alto a la venta de armas para empezar, poco a poco, a bajar el nivel de violencia que se vive cotidianamente en sus calles?

Según el diario The Washington Post, durante los primeros cinco meses del 2015, la policía estadounidense abatió a 385 personas, tres negros por cada blanco. ¿No muestran estos números una excesiva violencia y un serio racismo? Si no creen que hay un problema, analicemos los datos de países como Alemania, en el que al año mueren tan sólo 8 personas a manos de la policía. ¿Acaso no entrenan a los policías norteamericanos para responder proporcionadamente en el uso de la fuerza? ¿No tienen el deber de ir escalando poco a poco sus técnicas de sometimiento hasta que no quede otro recurso de la fuerza letal?

Al final, parece claro que para un gran número de ciudadanos matar un afroestadounidense o un hispano no tiene la más mínima importancia. América libre… no, América brutal.

msalomonf@gmail.com